Hay quien nace con ese pequeño hundimiento que aparece en la mejilla al sonreír, y quien lleva años mirándolo con envidia en el espejo. El hoyuelo es, en el fondo, un pequeño "defecto" escondido bajo la piel: uno de los músculos de la mejilla es más corto o está dividido en dos, y al sonreír tira de la piel hacia dentro creando esa depresión tan simpática. No es más que una variante genética; aun así, la percepción estética lo ha asociado con la juventud, la cercanía y la calidez.
En los últimos años, la pregunta "¿por qué yo no lo tengo?" se ha convertido en una petición cada vez más frecuente en consulta. La intervención quirúrgica llamada dimpleplastia busca crear ese hundimiento en la mejilla o el mentón de personas que no nacieron con él. Es un procedimiento de pequeña escala en apariencia; sin embargo, dar información realista sobre cuánto dura el resultado, cuándo se vuelve natural y cómo afectará a la sonrisa importa tanto como la propia técnica.
En esta página abordamos la cirugía de hoyuelos como si lo habláramos en la sala de consulta: a quién le conviene, cómo se planifica, si se hace por dentro de la boca, si deja cicatriz, cuánto tarda y la duda que más se repite: ¿es permanente? El deseo del "hoyuelo de Venus" en la zona lumbar y los glúteos también se valora con honestidad en un apartado aparte.

¿Qué es un hoyuelo y cómo se forma?
El hoyuelo (en lenguaje médico, fovea buccalis) es una pequeña depresión en la piel de la mejilla o el mentón que suele aparecer al sonreír. En quienes lo tienen de nacimiento, la causa está en una variación estructural de uno de los músculos de la expresión facial, el cigomático mayor (zygomaticus major), o del músculo bucinador: parte del músculo está dividido en dos o se ancla a la piel mediante una unión corta. Cuando el músculo se contrae al sonreír, la piel se retrae en ese punto y aparece el hoyuelo.
El detalle clave es este: el hoyuelo es, en realidad, un punto donde la piel queda adherida al músculo. La dimpleplastia imita justamente eso: crea una adherencia artificial, pero pequeña, entre la piel y el músculo subyacente de la mejilla, estableciendo una unión que tirará de la piel hacia dentro al sonreír.
Los hoyuelos de nacimiento no siempre permanecen iguales toda la vida. Las almohadillas de grasa facial se adelgazan con la edad y los cambios de peso modifican el volumen de la mejilla; por eso, en algunas personas, un hoyuelo marcado en la juventud puede difuminarse con los años. Es un buen recordatorio de que el hoyuelo no es un "órgano" anatómico fijo, sino una relación dinámica entre tejidos.
Los hoyuelos se solicitan sobre todo en tres zonas:
- Hoyuelo de la mejilla: la petición más habitual. Suele situarse sobre una línea que va desde la comisura de la boca hacia arriba y hacia fuera.
- Hoyuelo del mentón: el hundimiento vertical en el centro del mentón. Es una petición más rara en mujeres y se planifica de forma técnicamente distinta.
- Hoyuelo de Venus: no está en la cara, sino en la zona lumbar baja, en la transición entre la espalda y los glúteos, donde aparecen dos depresiones simétricas. Lo tratamos más abajo en un apartado propio.
¿Quién es candidato a la cirugía de hoyuelos?
La cirugía de hoyuelos es un procedimiento pequeño que puede realizarse en adultos sanos con expectativas claras. En términos generales, el perfil de buen candidato es este:
- Personas mayores de 18 años que han completado el desarrollo facial.
- Quienes tienen un tejido de la mejilla ni demasiado fino ni excesivamente grueso, con una estructura que permita al cirujano trabajar cómodamente la distancia entre piel y músculo.
- Quienes aceptan que la intervención puede suponer un cambio permanente y que su posición se mantendrá, a grandes rasgos, fija.
- Quienes tienen expectativas realistas: el objetivo es una depresión natural que aparece al sonreír, parecida a la de una persona que nació con hoyuelo, no una marca profunda y constante.
La posición y la profundidad se deciden juntos en la exploración. Se pide al paciente que sonría y se marca el punto donde la mejilla se mueve de forma más natural; un hoyuelo mal ubicado desentona con la sonrisa y puede dar un aspecto artificial al rostro.
¿A quién no le conviene?
Intervenir el mismo día a cualquiera que lo pida no es un enfoque correcto. En las siguientes situaciones, la cirugía de hoyuelos se pospone o no se recomienda:
- Menores de 18 años con desarrollo facial en curso: una intervención hecha antes de que se asienten las proporciones del rostro puede quedar descompensada más adelante.
- Personas con infección activa en la boca o enfermedad periodontal grave: como la intervención se hace desde dentro de la boca, antes hay que tratar esos problemas.
- Trastornos que dificultan la cicatrización: la diabetes no controlada, los tratamientos inmunosupresores y la tendencia a cicatrices queloides o hipertróficas exigen una valoración cuidadosa.
- Fumadores importantes: el tabaco afecta negativamente a la cicatrización de los tejidos de la boca; se aconseja dejarlo en torno a la intervención.
- Quienes no tienen expectativas realistas: deseos como "que se vea en todo momento, aunque no sonría, y muy profundo" rara vez dan un resultado natural; esto debe hablarse con claridad antes de operar.
- Personas con relleno marcado, injerto graso o cirugía previa en esa zona del rostro: los planos de tejido pueden haber cambiado y requieren una valoración específica.
En pacientes con problemas de sangrado o que toman anticoagulantes, la pauta de medicación se revisa siempre antes de la intervención y con conocimiento del médico. La decisión es individual en cada paciente; esta lista es orientativa, no una receta cerrada.
Exploración y planificación
En la cirugía de hoyuelos, la fase que más determina el resultado no es el bisturí, sino la planificación. En la exploración se concretan varios puntos:
Posición. La referencia clásica es la zona donde se cruzan dos líneas imaginarias: una trazada desde la comisura de la boca hacia arriba y hacia fuera, y otra que baja desde el ángulo externo del ojo. Pero eso es solo un punto de partida; lo esencial es encontrar el lugar donde la mejilla se hunde de forma natural cuando el paciente sonríe. Frente al espejo, se marcan con el paciente dos o tres puntos candidatos.
Simetría. Si se piden dos hoyuelos, se comparan su distancia a la comisura de la boca y su altura. Todos los rostros son, por naturaleza, algo asimétricos; esto se explica al paciente de antemano.
Profundidad y tipo. Si debe aparecer solo al sonreír o insinuarse también en reposo es una preferencia que influye en la técnica y en la firmeza de la sutura.
Grosor del tejido. Si la capa de grasa de la mejilla es gruesa, a la unión creada le costará más tirar de la piel hacia dentro; en ese caso el cirujano adapta el plan.
En esa conversación se pregunta, uno por uno, por los medicamentos y suplementos que toma (en especial los de efecto anticoagulante, como la aspirina, el omega-3 o las dosis altas de vitamina E), por el hábito de fumar y por posibles problemas bucodentales. Se toma un registro fotográfico, valioso tanto para planificar como para comparar después.
¿Cómo se hace un hoyuelo? Explicación técnica
La creación del hoyuelo de la mejilla se realiza hoy casi por completo por dentro de la boca (intraoral). Esto significa que no queda una cicatriz visible desde fuera en el rostro; es una de las razones por las que se prefiere este método.
El desarrollo general de la intervención es el siguiente:
- Anestesia local. Se aplica anestesia local en la zona marcada y en el interior de la boca. Así se reduce al mínimo el dolor durante la intervención; el paciente está despierto y, cuando hace falta, puede sonreír para dar su opinión.
- Acceso desde el interior de la boca. Se hace una pequeña entrada en la cara interna de la mejilla, en el punto que corresponde a la marca hecha por fuera. A través de ella se retira algo de grasa y tejido blando, creando un pequeño espacio entre la piel y el músculo.
- Creación de la unión. Con una sutura reabsorbible se fijan entre sí el músculo o el tejido profundo de la cara interna de la mejilla y la cara interna de la piel superior. Esa sutura forma la adherencia artificial que tirará de la piel hacia dentro al sonreír.
- Comprobación y cierre. Se pide al paciente que sonría para comprobar la posición y la profundidad del hoyuelo, y se ajusta si es necesario. Como la entrada dentro de la boca es pequeña, casi siempre se cierra con sutura reabsorbible; por fuera no hay puntos.
Toda la intervención dura por lo general entre 15 y 30 minutos. Al trabajarse dentro de la boca, no hay ninguna herida ni apósito visible en la cara; el paciente vuelve a casa el mismo día.
¿Qué se ve al principio? En las primeras semanas, el hoyuelo puede notarse incluso sin sonreír, es decir, con el rostro en reposo, como un punto algo hundido y a veces enrojecido. Esto no significa que se haya perdido la naturalidad; al contrario, forma parte normal del proceso. A medida que la unión creada por la sutura se ablanda con el tiempo, el hoyuelo se va convirtiendo en una depresión natural que aparece solo al sonreír.
Hoyuelo del mentón
El hoyuelo en el centro del mentón se planifica de forma distinta al de la mejilla. Aquí la cuestión a veces no es solo el tejido blando, sino la estructura del hueso del mentón y del músculo mentoniano (mentalis). En casos leves puede usarse una técnica de sutura parecida, pero en algunas peticiones el resultado es limitado; por eso, en el hoyuelo del mentón conviene hablar muy claramente de las expectativas antes de intervenir. Para quienes se interesan por el equilibrio general de la línea mandibular, tenemos también una página aparte.
Opciones técnicas y comparación
No hay un único enfoque estándar para crear un hoyuelo; la técnica cambia según la zona y el tejido. La siguiente tabla compara los abordajes más habituales.
| Hoyuelo de mejilla (sutura intraoral) | Hoyuelo del mentón | Hoyuelo de Venus (zona lumbar/glúteos) | |
|---|---|---|---|
| Zona de aplicación | Mejilla, desde el interior de la boca | Centro del mentón, por dentro de la boca o por fuera | Zona lumbar baja, transición espalda-glúteos |
| Anestesia | Local | Local | Local (a veces sedación) |
| Duración media | 15-30 minutos | 20-40 minutos | 20-40 minutos |
| Cicatriz externa | No (intraoral) | Por lo general no | Puede haber pequeñas marcas de entrada |
| Visibilidad en reposo al principio | Sí, disminuye en semanas | Sí, disminuye | Variable |
| Tiempo hasta un aspecto natural | Casi siempre 2-3 meses | 2-3 meses | Variable |
| Reversibilidad | Limitada; puede requerir una intervención adicional | Limitada | Limitada |
La tabla ofrece un marco general. Qué técnica conviene depende del grosor del tejido, de la profundidad deseada y de la anatomía de la zona, y se decide en la exploración. Incluso en dos personas con la misma petición pueden salir planes distintos.
Hoyuelo de Venus (creación de hoyuelos lumbares y de glúteos)
A las depresiones simétricas situadas en la parte baja de la espalda, a ambos lados de la columna, se las conoce popularmente como hoyuelos de Venus. Que existan de nacimiento depende en gran medida de la estructura ósea de la persona y de la pelvis; la piel se hunde ahí porque está firmemente adherida al tejido conjuntivo subyacente.
Aquí conviene ser honestos: el hoyuelo de Venus no es una intervención tan predecible como el de la mejilla. El factor que determina el resultado es la estructura óseo-ligamentosa, y esa estructura no puede recrearse de forma exacta con cirugía. En la práctica pueden seguirse dos vías:
- Adelgazamiento de la grasa circundante (apoyo con liposucción): se adelgaza con anestesia local la grasa subcutánea del contorno para que el hundimiento existente, o el que se insinúa levemente, resulte más visible. Esto es más "revelar" el hoyuelo que "crearlo", y el resultado queda limitado por la anatomía de cada persona. Puede consultar nuestra página aparte para información general sobre la extracción localizada de grasa corporal.
- Fijación de la piel (fijación dérmica): se han descrito intentos de crear el hundimiento anclando la piel al tejido subyacente; sin embargo, en esta zona la permanencia a largo plazo de la unión es más variable que en el hoyuelo de la mejilla.
Para quienes se interesan por el remodelado general de la línea de la cintura y los glúteos, disponemos de una página aparte.
Ante la petición de un hoyuelo de Venus, debe hablarse con claridad en la exploración previa sobre qué puede lograrse y qué quedará limitado. En esta zona, afirmar que "en cualquier cuerpo se crea un hoyuelo marcado" no es realista.
El día de la intervención, paso a paso
La intervención del hoyuelo de la mejilla no requiere ingreso hospitalario; se realiza en régimen ambulatorio, con anestesia local.
Antes de la intervención no suele hacer falta un ayuno estricto, aunque las indicaciones que le dé su médico son las que priman. Al llegar, se comprueban por última vez la posición y la simetría frente al espejo, y se le pide que sonría para confirmar las marcas. El interior de la boca se limpia con un antiséptico.
Tras la anestesia local, la zona se adormece; durante la intervención puede notar presión y tacto, pero el dolor está reducido al mínimo. Cuando hace falta, el cirujano le pide que sonría para ajustar en vivo la posición del hoyuelo. Al terminar, no se ve ningún apósito ni puntos en el rostro; solo queda un pequeño punto de entrada dentro de la boca.
Al alta se le entregan indicaciones por escrito sobre higiene bucal, alimentación y uso de medicación. Puede volver a casa el mismo día y, en la mayoría de los casos, retomar en gran medida su vida habitual al día siguiente. El primer día conviene conducir solo cuando se sienta cómodo para hacerlo.
Calendario de recuperación semana a semana
El siguiente calendario corresponde a una intervención típica de hoyuelo de mejilla. La evolución de cada paciente es distinta; el programa que le indique su propio médico prevalece siempre.
Primeras 24-48 horas. Puede haber ligera hinchazón, tirantez y, a veces, un leve hematoma en la mejilla. El dolor suele ser leve y se alivia con analgésicos sencillos. Es normal cierta sensibilidad en la zona por la entrada dentro de la boca. En este periodo se prefieren alimentos blandos y templados; se evitan los muy calientes, duros y picantes.
Días 3 a 7. La hinchazón y el hematoma disminuyen de forma notable. La mayoría de las personas retoma en este intervalo su trabajo y su vida social. Para la higiene bucal se usa el enjuague antiséptico que recomiende su médico y se cepillan los dientes con suavidad. En esta fase el hoyuelo puede seguir viéndose en reposo aunque no sonría; es algo esperable.
Semanas 2 a 4. Las suturas reabsorbibles del interior de la boca se disuelven y la zona de entrada cicatriza. La visibilidad en reposo empieza a disminuir poco a poco. En este periodo se evitan los masajes faciales intensos y la presión fuerte sobre la zona.
Meses 1 a 3. Es la fase que más determina el resultado. A medida que la unión creada se ablanda, el hoyuelo se va convirtiendo en una depresión natural que aparece solo al sonreír. En la mayoría de las personas, el hoyuelo alcanza su aspecto natural en 2 o 3 meses. El momento adecuado para valorar el resultado final no son las primeras semanas, sino esta fase.
Riesgos y posibles complicaciones
Aunque la cirugía de hoyuelos sea un procedimiento de pequeña escala, como toda intervención quirúrgica tiene sus propios riesgos. Conocerlos es el primer paso para no llevarse sorpresas:
- Hinchazón, hematoma y sensibilidad transitoria: son las situaciones más frecuentes y, en su mayoría, se resuelven solas.
- Infección: al ser una intervención dentro de la boca, la higiene bucal es importante. Ante un aumento del dolor, enrojecimiento, hinchazón y fiebre hay que acudir al médico; la mayoría de las infecciones se controlan con el tratamiento adecuado.
- Hoyuelo demasiado marcado o insuficiente: si la unión creada queda más firme de lo previsto, el hoyuelo puede verse demasiado profundo y constante; si queda floja, puede no aparecer lo suficiente al sonreír. En ambos casos puede hacer falta una intervención adicional.
- Hundimiento persistente: si la unión no se ablanda con el tiempo, el hoyuelo puede seguir siendo visible en reposo y dar un aspecto artificial.
- Asimetría: puede quedar una diferencia de posición o profundidad entre los dos hoyuelos; si es marcada, cabe plantear una corrección.
- Cambios en la sensibilidad: puede haber adormecimiento o alteración de la sensación en la zona; suele mejorar con el tiempo.
- Riesgos poco frecuentes relacionados con el nervio facial: por la proximidad anatómica de las ramas nerviosas de la expresión en la mejilla, un cambio transitorio de la mímica es un riesgo teórico si la técnica no se aplica correctamente; por eso importa que la intervención la realice un médico que conozca la anatomía.
- Resultado estético distinto al esperado: la posición o el aspecto del hoyuelo pueden diferir de lo que el paciente esperaba.
La frecuencia de los riesgos varía según la salud general de la persona, la estructura de sus tejidos y la higiene bucal. Todas estas posibilidades se hablan de forma personalizada en la consulta previa y figuran en el consentimiento informado por escrito.
Reversión de la cirugía de hoyuelos
Una de las preguntas más frecuentes es qué pasa si no se queda satisfecho con el resultado. Revertir la intervención es teóricamente posible; sin embargo, decir que "vuelve con facilidad a su estado anterior" no sería correcto.
Se han descrito intervenciones correctoras como aflojar la unión creada o interponer tejido entre medias. Pero toda corrección quirúrgica conlleva su propio proceso de cicatrización y sus riesgos; no puede garantizarse que el resultado vuelva exactamente al aspecto previo. Por eso es más acertado valorar la cirugía de hoyuelos no con la idea de "me la quito cuando quiera", sino como un cambio que puede ser permanente. Antes de decidir, conviene hablar de estas posibilidades con claridad con el médico.
¿El resultado es permanente? Qué esperar a largo plazo
Es la duda que más se plantea, y la respuesta honesta tiene dos caras.
Por un lado, los hoyuelos creados con dimpleplastia tienden a ser permanentes en la mayoría de las personas; la unión piel-músculo creada se asienta con el tiempo y la depresión que aparece al sonreír se conserva durante mucho tiempo. Por otro lado, afirmar que "queda en el rostro toda la vida sin cambiar" no es realista. Varios factores pueden influir en el resultado:
- Aflojamiento de la unión con el tiempo: en algunas personas, la adherencia creada se ablanda a lo largo de meses o años y el hoyuelo se difumina; en ese caso puede hacer falta una nueva intervención.
- Cambios de peso: un aumento de peso marcado incrementa el volumen de la mejilla y puede hacer el hoyuelo más superficial; la pérdida de peso, en cambio, puede acentuarlo.
- Envejecimiento: con los años, los cambios en la grasa facial y en la piel también pueden afectar al aspecto del hoyuelo.
Por estos factores, el resultado varía de una persona a otra. En la mayoría de los pacientes el hoyuelo se conserva muchos años; pero prometer una "garantía de por vida" firme e inmutable no sería médicamente correcto.