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Braquioplastia

11.07.2026 11.07.2026 Prof. Dr. Hayati AKBAŞ 19 min de lectura
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Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Autor
Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Prof. Dr. Hayati AKBAŞ tiene muchos estudios científicos, artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales, y muchos estudios científicos se presentan en congresos nacionales...

La flacidez en la cara interna de los brazos es una de esas molestias que muchas personas esconden durante años debajo de la ropa. Una camiseta sin mangas, una foto en la playa, la piel que se balancea al levantar el brazo: son los momentos en que el problema se hace visible. La cirugía de brazos, que en medicina se llama braquioplastia, se dirige precisamente a esa zona, es decir, a la piel y la grasa laxas de la cara interna y posterior del brazo.

Pero la flacidez del brazo no es toda igual. En unas personas el problema es solo el exceso de grasa y la piel conserva su firmeza. En otras ocurre justo lo contrario: hay poca grasa, pero la piel, sobre todo tras una pérdida de peso importante, ha perdido elasticidad y cuelga como una cortina. Estas dos situaciones no se resuelven con la misma operación; en una basta un procedimiento pequeño con cánula, mientras que en la otra una cirugía que deja cicatriz resulta inevitable. Lo que determina la técnica adecuada es qué tejido genera el problema y en qué medida.

En esta guía explicamos por qué se descuelga el brazo, en qué caso entra en juego cada técnica, la tan preguntada cuestión de la cicatriz, cómo transcurre el día de la operación y cómo avanza la recuperación semana a semana. La idea es que, cuando acuda a la consulta, pueda describir mejor su propia situación y plantearle a su cirujano las preguntas correctas.

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Por qué se descuelga el brazo

La cara interna del brazo es una de las zonas del cuerpo donde antes se pierde la elasticidad de la piel. Detrás de ello suelen actuar varios factores a la vez.

El envejecimiento y la pérdida de elasticidad. Con los años, la red de colágeno y elastina que sostiene la piel se debilita. La piel deja de recuperar su forma después de estirarse. Como la piel de la cara interna del brazo ya es fina de por sí, este cambio se nota antes ahí que en otras zonas.

La pérdida de peso marcada. Es la causa más frecuente y también la más llamativa. Ya sea que el peso se haya perdido con dieta y ejercicio o mediante cirugía bariátrica, una bajada importante deja atrás una especie de funda de piel vacía. Cuando la grasa desaparece, la piel no consigue readaptarse; se forma un exceso que cuelga de la cara interna del brazo y que a veces llega hasta el codo. En estos pacientes, por lo general, la liposucción sola no basta: hay que retirar también piel.

La genética y la constitución. Incluso en una persona joven que nunca ha oscilado de peso puede haber plenitud y una ligera flacidez en la cara interna del brazo. Aquí lo decisivo es la distribución hereditaria de la grasa y la calidad de la piel.

La gravedad y la laxitud con el tiempo. Esta parte del brazo está sometida de forma constante a la gravedad, y el tejido conectivo que une el músculo con la piel se va aflojando con los años.

Cuál de estas causas predomina cambia directamente la técnica que se aplicará. Por eso, aunque se hable del "estiramiento de brazos" como si fuera un único procedimiento, en realidad es una familia de técnicas.

Qué es la braquioplastia y qué procedimientos abarca

Bajo el término de estiramiento de brazos conviven tres enfoques distintos, que suelen elegirse en función del estado de la piel:

  • Solo liposucción: se aplica cuando la piel tiene buena elasticidad y el problema es sobre todo el exceso de grasa. Con cánulas finas se retira la grasa sobrante del brazo y la propia piel se readapta. La cicatriz es tan pequeña que casi resulta inapreciable.
  • Braquioplastia corta (mini): si la flacidez es limitada y se concentra más en la parte superior del brazo, la incisión se disimula en el hueco de la axila. Al quedar la cicatriz en esa zona, su visibilidad es escasa.
  • Braquioplastia estándar (clásica): cuando el exceso de piel es evidente, sobre todo tras una pérdida de peso, la incisión recorre la cara interna del brazo desde la axila hacia el codo. Se retiran juntos el exceso de piel y de grasa. Es la técnica que deja la cicatriz más marcada; a cambio, suele ser también la única capaz de corregir un exceso de piel importante.

En algunos pacientes el exceso de piel sobrepasa la axila y desciende hasta la pared lateral del tórax; en ese caso la incisión se prolonga hacia esa zona (braquioplastia ampliada). Qué técnica conviene se decide en la consulta, valorando cuánta piel sobra y hasta qué punto conserva su firmeza.

Aquí hay un equilibrio que conviene decir con honestidad: cuanto más se corrige la flacidez, más larga es la cicatriz. Esa es la realidad de fondo del estiramiento de brazos, y el paciente debe decidir conociendo ese compromiso.

Quién es buen candidato y quién no

El estiramiento de brazos es adecuado para quienes les molesta la flacidez cutánea de la cara interna o el exceso de grasa persistente, tienen un estado de salud compatible con la cirugía y mantienen expectativas realistas. El grupo de candidatos más típico son las personas que han adelgazado mucho y a las que les ha quedado piel sobrante.

Conviene corregir aquí una idea equivocada muy extendida: no es cierto que el estiramiento de brazos "no pueda hacerse a una edad avanzada". Al contrario, el grupo de edad media y avanzada, en el que la piel ha perdido elasticidad y ha habido pérdida de peso, es el que se opera con más frecuencia. Lo determinante no es la edad cronológica, sino el estado general de salud y la calidad del tejido.

Algunas situaciones, en cambio, retrasan la cirugía o modifican el plan:

  • Que el peso aún no se haya estabilizado. Tras una cirugía bariátrica o una dieta importante se espera a que la pérdida de peso se detenga y el peso se asiente; por lo general se busca una estabilidad de al menos 6 meses una vez alcanzado el peso final. Si se opera mientras se sigue adelgazando, el resultado puede volver a deteriorarse.
  • Diabetes mal controlada, trastornos de la coagulación, hipertensión no controlada o una infección activa, entre otros cuadros que aumentan el riesgo quirúrgico.
  • Antecedentes de linfedema. Si en el brazo ha existido algo que alterara el drenaje linfático (por ejemplo, la extirpación de ganglios tras una cirugía de mama), la cirugía en esa zona se valora con especial cuidado.
  • El tabaquismo no es un impedimento absoluto; pero, como perjudica la cicatrización y la circulación de la piel, suele pedirse dejarlo al menos 3-4 semanas antes de la intervención.
  • Expectativas poco realistas sobre la cicatriz. En un paciente que no vaya a aceptar ninguna cicatriz, una técnica que la deja tiene muchas probabilidades de acabar en insatisfacción.

En cambio, en pacientes jóvenes con buena calidad de piel cuyo único problema es el exceso de grasa, muchas veces no hace falta estiramiento alguno; en este grupo la liposucción por sí sola puede ser suficiente.

Consulta y planificación: cómo se decide

La primera consulta es la fase en la que se elige la técnica, y resulta tan determinante como la propia operación. Su cirujano valora el brazo con usted de pie y con los brazos ligeramente separados, porque es en esa posición donde la flacidez se aprecia con más claridad.

En la valoración se observan varias cosas a la vez: la elasticidad de la piel (con qué rapidez se recupera al pellizcar y soltar un pliegue), la cantidad de grasa, en qué parte del brazo se concentra la flacidez y si esta se extiende hacia la axila o la pared lateral del tórax. Esa exploración responde a la pregunta de si "basta con retirar grasa o hay que quitar también piel".

Dicho de forma sencilla: si la piel vuelve rápido a su sitio al pellizcarla y lo que sobra es sobre todo grasa, la liposucción cobra protagonismo. Si la piel no recupera su forma al estirarla y queda colgando como una cortina, se plantea el estiramiento.

El segundo pilar de la consulta es la revisión general de salud. Se realizan análisis de sangre y una valoración anestésica. En pacientes con antecedentes de pérdida de peso, el estado nutricional y los niveles de proteínas y hierro tienen especial importancia, porque una nutrición deficiente dificulta la cicatrización. En esa entrevista debe comunicar por completo todos los medicamentos que toma, sobre todo los anticoagulantes y los suplementos de herbolario que consuma de forma habitual.

La conversación más importante es la que trata sobre la cicatriz. Un cirujano con experiencia explica antes de operar dónde quedará la cicatriz, qué aspecto tendrá los primeros meses y cómo irá cambiando con el tiempo. Esa gestión de expectativas es quizá la parte más decisiva de la satisfacción del paciente.

La decisión nunca es unilateral. El cirujano expone lo que es anatómicamente posible y la cicatriz que ello implica; el paciente señala su prioridad (menos cicatriz o más corrección) y el plan se construye en el punto donde ambos se cruzan.

Opciones técnicas: comparativa

La siguiente tabla pone lado a lado los tres enfoques básicos. Los tiempos concretos y el calendario de recuperación varían según la persona y el alcance de la intervención.

Solo liposucción Braquioplastia corta (mini) Braquioplastia estándar
Para quién Piel elástica, problema sobre todo de grasa Flacidez limitada, concentrada en la parte alta Exceso de piel evidente, a menudo tras adelgazar
Objetivo principal Reducir el volumen de grasa Retirar algo de piel y grasa Retirar piel y grasa en cantidad
Cicatriz Como un pinchazo, de unos milímetros Oculta en la axila De la axila al codo, por la cara interna
Anestesia Local con sedación o general General (sedación en algunos casos) General
Duración Alrededor de 1 hora 1,5-2 horas 2-3 horas
Ingreso Habitualmente el mismo día El mismo día o 1 noche Habitualmente 1 noche
Vuelta al trabajo de oficina 3-5 días 7-10 días 10-14 días

Solo liposucción

En pacientes con buena calidad de piel, se retira con cánulas finas la grasa sobrante de la cara interna y posterior del brazo. Como los accesos son de apenas unos milímetros, la cicatriz resulta prácticamente inapreciable. El límite de este método es claro: elimina la grasa, pero no el exceso de piel. Si la piel ya ha perdido elasticidad, retirar la grasa puede a veces acentuar la flacidez. Por eso se valora con detalle en la consulta si la liposucción por sí sola será suficiente.

Braquioplastia corta (mini)

Si la flacidez es limitada y se agrupa más en la parte alta del brazo, cerca de la axila, la incisión se disimula en el hueco axilar. Desde ahí se retira la piel sobrante y la cicatriz queda, en buena medida, escondida en la axila incluso al separar el brazo. Suele combinarse con liposucción. En pacientes con flacidez a lo largo de todo el brazo, esta técnica se queda corta.

Braquioplastia estándar (clásica)

Es la técnica de elección cuando el exceso de piel es evidente, sobre todo tras una pérdida de peso importante. La incisión arranca en la axila y recorre la cara interna del brazo hasta el codo. Se retiran juntos el exceso de piel y de grasa, y se remodela el brazo. Es el método capaz de corregir una flacidez marcada; a cambio, es también el que deja la cicatriz más larga. Se procura situar la línea de la incisión en la cara interna, de modo que no se vea al mirar el brazo de lado.

Si el exceso de piel desciende hasta la pared lateral del tórax, la incisión se prolonga hacia esa zona. Este enfoque ampliado, como parte del remodelado corporal tras adelgazar, puede planificarse en el mismo tiempo quirúrgico que otras intervenciones, por ejemplo una abdominoplastia.

El manejo de la cicatriz

En el estiramiento de brazos, la cicatriz es el aspecto más determinante y el que hay que hablar con más honestidad. Conviene decirlo desde el principio: toda técnica que retira piel deja una cicatriz permanente. La cuestión no es si habrá cicatriz, sino cuán visible será y cómo madurará.

La evolución de la cicatriz sigue en la mayoría de los pacientes un camino parecido. Los primeros 2-3 meses está roja, elevada y marcada. Entre el tercer y el sexto mes el color vira al rosa y disminuye el relieve. Hacia los 12-18 meses, en la mayoría de los casos, la cicatriz palidece, se aplana y tiende a convertirse en una línea fina próxima al tono de la piel. Ahora bien, este proceso cambia de una persona a otra; la constitución de la piel, la genética, el tabaco y la calidad de los cuidados influyen en el resultado.

En algunos pacientes la cicatriz puede quedar más elevada de lo previsto (hipertrófica) o engrosada (queloide). Ese riesgo es mayor en quienes tienen tendencia al queloide y en los tipos de piel oscura; por eso, si en el pasado ha tenido problemas de cicatrización, debe comentarlo sin falta en la consulta.

Para favorecer la calidad de la cicatriz pueden recomendarse gel o láminas de silicona, protección solar hasta que la cicatriz madure y, si hiciera falta, tratamientos adicionales dirigidos a ella. Ningún método puede prometer eliminarla del todo; el objetivo es que quede lo más discreta y oculta posible.

Cómo transcurre el día de la operación

La braquioplastia estándar se realiza con anestesia general, en un entorno hospitalario; la liposucción aislada puede hacerse en algunos casos con anestesia local y sedación. Acude por la mañana en ayunas. El equipo de anestesia hace la última valoración y su cirujano dibuja sobre el brazo, con usted de pie, las líneas de la incisión y los límites de la piel que se va a retirar. Ese dibujo es el mapa de la operación y se traza siempre en posición erguida, con el efecto de la gravedad a la vista.

La intervención dura, según la técnica elegida, entre 1 y 3 horas aproximadamente. Al despertar llevará en los brazos un vendaje elástico o una prenda de compresión especial; esa presión reduce el edema y ayuda a que el tejido se asiente. En algunos casos puede colocarse un drenaje fino para evacuar el líquido acumulado; suele retirarse a los pocos días.

En las primeras horas es normal notar tirantez, plenitud y sensación de presión en el brazo. El dolor, en la mayoría de los pacientes, se controla bien con analgésicos pautados. Mantener los brazos por encima del nivel del corazón es una recomendación frecuente los primeros días para reducir la hinchazón. Al recibir el alta debe haber alguien que le acompañe y no debe conducir durante las primeras 24 horas.

Calendario de recuperación semana a semana

Las primeras 72 horas. Es el periodo más delicado. Los brazos se mantienen elevados, a menudo apoyados con una almohada, para reducir el edema. Se pide evitar levantarlos por encima de los hombros, así como empujar, tirar o hacer movimientos forzados. La prenda de compresión se lleva casi todo el día. El permiso para ducharse lo determina su cirujano según la pauta de curas.

Primera semana. El edema y los hematomas están en su punto más marcado; el aspecto del brazo en esta fase no refleja el resultado final. Si hay drenaje, suele retirarse ahora. Se retoman con cautela las tareas ligeras del día a día, pero sin ningún movimiento que fuerce la musculatura del brazo.

Segunda semana. Los puntos, según la técnica, se reabsorben solos o se retiran esta semana. La hinchazón empieza a ceder. La mayoría de quienes trabajan en oficina puede reincorporarse en este periodo; en trabajos que exigen usar el brazo el plazo se alarga. Conducir se permite cuando note que no le costará una maniobra brusca y ya no necesite analgésicos.

Semanas 3-4. El ejercicio a ritmo de caminata suele estar permitido. El uso de la prenda de compresión continúa en esta fase; en total suele llevarse durante 4-6 semanas. Levantar peso y los movimientos que fuerzan la musculatura del brazo siguen restringidos.

Semana 6. En la mayoría de los pacientes se autoriza de forma progresiva el ejercicio de la parte superior del cuerpo. Recuperar toda la fuerza y el rango de movimiento del brazo lleva más o menos hasta este momento. La natación y la piscina se permiten en esta fase si la cicatrización se ha completado.

Meses 3-6. El edema se resuelve en gran parte y la forma definitiva del brazo se define. Las cicatrices empiezan a madurar, pasando del rojo al rosa y de ahí a un tono apagado.

Mes 12. El aspecto más cercano al resultado, tanto en forma como en cicatriz, se aprecia en este periodo. Que la cicatriz alcance su estado final puede llegar a tardar 18 meses. Las revisiones de control se mantienen a lo largo de este calendario a intervalos programados, y el calendario de cada paciente se ajusta a su propio ritmo de recuperación.

Una nota práctica: el sol puede oscurecer de forma permanente una cicatriz que aún no ha madurado. En los meses de manga corta, proteger la zona de la cicatriz con una crema solar de alta protección ayuda a que quede más discreta.

Riesgos y complicaciones

Ninguna intervención quirúrgica está libre de riesgos, y el estiramiento de brazos no es la excepción. Lo siguiente no aparece en todos los pacientes; la mayoría son situaciones poco frecuentes, pero posibles. La decisión de operarse debe tomarse conociendo esta información.

  • Cicatriz marcada o elevada. Es lo que más se habla en el estiramiento de brazos. La cicatriz es permanente; en una parte de los pacientes puede desarrollarse más elevada de lo previsto (hipertrófica) o en forma de queloide.
  • Seroma. Es la acumulación de líquido bajo la piel; resulta relativamente frecuente en esta cirugía. Puede requerir un pequeño drenaje. La prenda de compresión ayuda a reducir ese riesgo.
  • Hematoma. Acumulación de sangre en la zona operada; a veces hay que evacuarla.
  • Infección y apertura de la herida. Los problemas de cicatrización son más frecuentes en fumadores y en pacientes con nutrición deficiente.
  • Lesión nerviosa. Por afectación de los nervios sensitivos de la cara interna del brazo (en particular el nervio cutáneo medial del antebrazo), puede aparecer adormecimiento u hormigueo, transitorio y en raras ocasiones permanente, en la cara interna del brazo y el antebrazo.
  • Linfedema / hinchazón. Por afectación del drenaje linfático, puede aparecer hinchazón en el brazo o la mano; suele ser transitoria, pero requiere precaución en pacientes con el sistema linfático ya dañado.
  • Asimetría. Puede haber diferencias de forma, cicatriz o recuperación entre ambos brazos; a veces son necesarios pequeños retoques.
  • Riesgos asociados a la anestesia general.

No incluimos esta lista para asustar, sino para que forme parte de su decisión. Una selección adecuada del paciente, un equipo con experiencia y un seguimiento regular previenen la mayoría de estos riesgos o los detectan pronto. Aun así, afirmaciones como "no queda ninguna cicatriz" o "no tiene riesgos" no reflejan la realidad.

¿Hay opciones sin cirugía para tensar los brazos?

Es una pregunta frecuente, y la respuesta honesta es esta: los métodos sin cirugía solo pueden aportar algo en flacideces muy leves y con buena calidad de piel; no sustituyen a la cirugía cuando la flacidez es marcada.

Los tratamientos con aparatos, como la radiofrecuencia y el ultrasonido focalizado, buscan generar calor bajo la piel para estimular la producción de colágeno y conseguir cierto tensado. Sus efectos son moderados, pueden necesitar varias sesiones y su duración es limitada. Si lo que predomina es el exceso de grasa, cabe plantear algunos métodos no quirúrgicos de reducción de grasa; pero tampoco eliminan el exceso de piel.

En resumen, la expectativa importa: no es realista que un paciente con la piel del brazo colgando como una cortina espere de estos métodos un resultado espectacular. En ese grupo la solución es quirúrgica. En cambio, en pacientes con flacidez leve que no quieren cicatrices, las opciones sin cirugía pueden ser un punto de partida razonable. Cuál le conviene a usted lo decide la consulta.

Duración del resultado: ¿vuelve la flacidez?

En el estiramiento de brazos la piel que se retira no vuelve a aparecer; en ese sentido el resultado es duradero. Pero el cuerpo sigue viviendo y varios factores pueden ir modificando el cuadro con el tiempo.

El factor más determinante es la estabilidad del peso. Ganar y perder peso de forma marcada tras la operación puede volver a aflojar la piel que queda y devolver en parte la flacidez. Por eso la cirugía se planifica en una etapa en que el peso está asentado. El segundo factor es el envejecimiento: la elasticidad de la piel sigue disminuyendo con los años, de modo que el brazo no conserva exactamente la firmeza del primer día. Es un proceso natural y no significa que la operación haya fracasado.

Lo que más contribuye a conservar la forma lograda, aunque parezca corriente, es real: mantener un peso estable, moverse con regularidad y cuidar la salud general. Sobre esa base, el estiramiento de brazos tiende a ofrecer un resultado satisfactorio durante muchos años.

Preguntas frecuentes sobre Braquioplastia

Según la técnica elegida, la cicatriz puede reducirse a unos accesos de pocos milímetros (liposucción), quedar oculta en la axila (braquioplastia corta) o recorrer la cara interna del brazo desde la axila hasta el codo (braquioplastia estándar). En las técnicas que retiran piel la cicatriz es permanente. Los primeros meses está roja y marcada; hacia los 12-18 meses palidece y se afina en la mayoría de los pacientes. No desaparece del todo; el objetivo es que quede lo más discreta y oculta posible.
Cuando el exceso de piel proviene de una cirugía bariátrica o una dieta importante suele hacer falta la braquioplastia estándar, porque el problema es más la piel laxa y sobrante que la grasa. En este cuadro la liposucción sola no basta. Para operar se espera a que el peso se estabilice, por lo general un mínimo de 6 meses una vez alcanzado el peso final.
Si la piel tiene buena elasticidad y el problema es sobre todo el exceso de grasa, la liposucción por sí sola puede bastar y la cicatriz resulta casi inapreciable. Si la piel no recupera su forma al estirarla y cuelga como una cortina, hace falta estiramiento; en ese caso retirar solo la grasa puede acentuar aún más la flacidez. La distinción la da la valoración de la piel en la consulta.
Los principales son una cicatriz marcada o elevada, acumulación de líquido bajo la piel (seroma), sangrado (hematoma), infección, apertura de la herida, adormecimiento transitorio de la cara interna del brazo, afectación nerviosa permanente en raras ocasiones, hinchazón del brazo, asimetría entre ambos brazos y los riesgos propios de la anestesia general. No aparecen en todos los pacientes; una selección adecuada y el seguimiento reducen la mayoría.
La vuelta al trabajo de oficina es de 3-5 días con solo liposucción, 7-10 días con la braquioplastia corta y, por lo general, 10-14 días con la estándar. En trabajos que exigen usar el brazo el plazo se alarga. Recuperar toda la fuerza del brazo lleva alrededor de 6 semanas, mientras que la resolución completa del edema y la maduración de la cicatriz es un proceso de varios meses. El calendario exacto lo fija su cirujano según su ritmo de recuperación.
La piel que se retira no vuelve a aparecer, de modo que el resultado es duradero. Sin embargo, ganar y perder peso de forma marcada y el envejecimiento natural pueden aflojar de nuevo la piel con el tiempo. Mantener un peso estable es el factor más importante para conservar el resultado obtenido.
Tratamientos como la radiofrecuencia y el ultrasonido focalizado solo pueden aportar un tensado limitado en flacideces muy leves y con buena calidad de piel; sus efectos son moderados y de duración limitada. Cuando la flacidez cutánea es marcada, estos métodos no sustituyen a la cirugía. Qué enfoque conviene lo decide la consulta.
Durante la operación no se siente dolor gracias a la anestesia. Después es normal notar tirantez y sensación de presión en el brazo; el dolor se controla bien en la mayoría de los pacientes con analgésicos pautados. El periodo más intenso son los primeros días y luego disminuye con rapidez. No sería correcto decir "no duele nada", pero la mayoría de los pacientes lo describe más leve de lo que esperaba.
La intervención dura, según la técnica, entre 1 y 3 horas aproximadamente. Con solo liposucción suele ser posible el alta el mismo día; con la braquioplastia estándar lo habitual es pasar una noche en el hospital. El tiempo exacto depende del grado de flacidez y de si se realiza algún procedimiento adicional.
Después de la operación puede haber pequeñas diferencias de forma, hinchazón o cicatriz entre ambos brazos; de hecho, ciertas asimetrías leves ya existen en la mayoría de las personas antes de operarse. Si aparece una asimetría marcada, puede plantearse un pequeño retoque una vez completada la recuperación. Esa decisión no se toma pronto, sino cuando el tejido se ha asentado del todo.
Sí; sobre todo en el remodelado corporal tras una pérdida de peso, el estiramiento de brazos puede planificarse junto con intervenciones como la abdominoplastia o el estiramiento del muslo. Que se realicen varios procedimientos en la misma sesión depende del tiempo quirúrgico, del estado general de salud y de la carga de recuperación, y lo valora el cirujano. La braquioplastia es una familia de técnicas que va desde la liposucción hasta una cirugía más amplia según el estado de la piel, y no sigue el mismo camino en cada paciente. La información de esta página es orientativa; qué método le conviene, dónde quedará la cicatriz y qué resultado cabe esperar solo puede decidirse mediante una exploración presencial y la valoración del cirujano. Hablar de sus dudas con un especialista en cirugía plástica en una consulta es el primer paso adecuado.

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