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La liposucción

30.03.2019 11.07.2026 Prof. Dr. Hayati AKBAŞ 18 min de lectura
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Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Autor
Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Prof. Dr. Hayati AKBAŞ tiene muchos estudios científicos, artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales, y muchos estudios científicos se presentan en congresos nacionales...

Alguien que entrena con constancia desde hace años, cuida lo que come y en general está en forma puede, aun así, quedarse mirando una sola zona frente al espejo. Al adelgazar todo el cuerpo afina, pero el bajo vientre, los costados de la cintura o la cara interna de los muslos parecen no haberse enterado y siguen igual. Esas zonas rebeldes no son casualidad: algunos depósitos de grasa son, por genética, los últimos que el cuerpo vacía, y no bajan de cierto umbral.

La liposucción responde precisamente a ese cuadro. Conviene aclarar de entrada un malentendido frecuente: la liposucción no es una cirugía para adelgazar. No se hace para bajar el número de la balanza, sino para vaciar depósitos de grasa localizada que la dieta y el ejercicio no alcanzan, y así redefinir el contorno corporal.

En esta página explicamos, con el tono de una consulta, qué es la liposucción, en qué zonas se aplica, en qué se diferencian la técnica clásica y las asistidas por energía como el VASER o el láser, para quién está indicada y para quién no, cuánta grasa puede retirarse en una sola sesión, cómo avanza la recuperación semana a semana y cuáles son sus riesgos.

Liposuction

¿Qué es la liposucción?

La liposucción consiste en retirar el tejido graso situado bajo la piel mediante finas cánulas metálicas conectadas a un sistema de vacío. En el lenguaje corriente se la llama “quitar grasa”; en la literatura médica aparece también como lipoaspiración.

El principio es sencillo, pero hay un detalle que marca el resultado. En el adulto, el número de células grasas es en gran medida fijo: cuando ganamos peso esas células se hinchan, cuando lo perdemos se encogen, pero su cantidad apenas cambia. La liposucción extrae físicamente una parte de las células grasas de la zona tratada. Es decir, reduce de forma duradera el volumen de ese depósito.

Tener presente este punto ayuda a entender a la vez la fuerza y el límite de la intervención: la liposucción cambia la forma de una zona, pero no sustituye a un buen manejo del peso.

Otra distinción importante es que la liposucción solo actúa sobre la grasa subcutánea. La grasa visceral, la que se acumula dentro del abdomen alrededor de los intestinos y es la que más repercute en la salud, no puede alcanzarse con esta técnica. Cuando el vientre se abulta desde dentro por ese tipo de grasa, la solución no es quirúrgica sino la pérdida de peso.

¿En qué zonas se aplica la liposucción?

Puede aplicarse a casi cualquier zona donde se acumule grasa bajo la piel, siempre que sea adecuada. En la práctica, las áreas que más se trabajan son:

  • Abdomen y cintura: la zona más solicitada. Se trabajan sobre todo el bajo vientre y los rollitos laterales de la cintura (los llamados flotadores).
  • Espalda: la grasa que sobresale por encima de la línea del sujetador y los pliegues dorsales.
  • Caderas y muslos externos: la cartuchera y el contorno de la cadera.
  • Muslos: cara interna, cara externa y la parte interna de la rodilla.
  • Brazos: la grasa de la parte posterior del brazo, responsable del aspecto colgante.
  • Papada y cuello: la zona que desdibuja el óvalo facial; se trabaja con cánulas finas.
  • Zona pectoral: en los tipos de ginecomastia de predominio graso en el varón. Este tema tiene sus propios matices.

En la mayoría de las intervenciones se trabaja más de una zona en la misma sesión, porque las líneas del cuerpo están relacionadas entre sí. Vaciar solo el abdomen y dejar la cintura como estaba, por ejemplo, puede dar un resultado desequilibrado. El cirujano planifica las zonas como un conjunto.

No es obligatorio desechar la grasa retirada: en casos adecuados, la grasa sana puede procesarse y trasladarse al propio cuerpo del paciente hacia una zona donde se desee volumen (glúteos, mama, rostro). Este procedimiento se llama transferencia de grasa o lipofilling.

¿Para quién está indicada y para quién no?

El perfil de paciente que más se beneficia de la liposucción es bastante claro:

  • Está razonablemente cerca de su peso ideal y su objetivo no es adelgazar en general, sino corregir la grasa rebelde de unas pocas zonas.
  • Tiene buena elasticidad cutánea, de modo que cabe esperar que la piel se readapte al nuevo contorno tras retirar la grasa.
  • Goza de buena salud general; si hay enfermedades crónicas, están controladas y no contraindican la cirugía.
  • No fuma o acepta dejarlo en el periodo cercano a la intervención.
  • Tiene expectativas realistas: no busca la perfección, sino una línea proporcionada y natural.

En cambio, en las siguientes situaciones la liposucción se pospone o no es una opción adecuada:

  • Buscar adelgazar en general: la liposucción no es un método para perder peso. El exceso de peso se resuelve con hábitos de alimentación y ejercicio y, cuando hace falta, con el apoyo de las especialidades correspondientes.
  • Flacidez cutánea marcada: en una piel que ha perdido elasticidad, con estrías o descolgada, no basta con retirar la grasa; también hay que quitar el exceso de piel. En estos casos puede ser más apropiada una abdominoplastia.
  • Enfermedades crónicas no controladas y trastornos de la coagulación: la diabetes, la hipertensión o las cardiopatías deben estabilizarse primero.
  • Embarazo y lactancia.
  • Expectativas poco realistas: cuando alguien acude esperando tratar la celulitis, garantizar una pérdida de peso o lograr “un resultado perfecto sin ninguna cicatriz”, lo primero es hablar de esas expectativas.

La decisión final sobre la idoneidad siempre se toma en la consulta. No se planifica una liposucción sin valorar, con las manos y con las pruebas necesarias, la calidad de la piel, la distribución de la grasa, el tono muscular y el estado de salud general.

¿En qué se diferencia la liposucción de la abdominoplastia?

Ambas se confunden con frecuencia, pero resuelven problemas distintos. La liposucción solo retira grasa; no toca ni la piel ni los músculos abdominales. Es ideal para quien tiene como único problema el exceso de grasa, con la piel firme y la musculatura intacta. La abdominoplastia, en cambio, elimina el exceso de piel descolgada y repara los músculos abdominales que se han separado (diástasis) por el embarazo o por grandes cambios de peso; suele combinarse con liposucción.

Una regla aproximada: si el problema es “la grasa que se coge con los dedos”, gana peso la liposucción; si es “la piel descolgada y la pared abdominal floja”, gana peso la abdominoplastia. En buena parte de las mujeres cuyo abdomen no vuelve a su estado previo tras el parto, lo indicado es planificar ambas juntas.

La consulta y la planificación

En la primera visita, el cirujano escucha primero lo que esperas y luego examina las zonas contigo de pie. Valorar de pie es importante, porque la distribución de la grasa y el comportamiento de la piel cambian con la gravedad. Se toma el tejido entre dos dedos para valorar su grosor y la capacidad de la piel para readaptarse. Si se trata del abdomen, se intenta distinguir si el exceso procede de la grasa subcutánea o de la grasa interna (visceral), porque esta última queda fuera del alcance de la liposucción.

Una vez decidida la intervención, se hace lo siguiente:

  • Planificación con fotografías: se documentan las zonas y las líneas previstas.
  • Historia clínica y revisión de la medicación: se preguntan uno a uno todos los medicamentos y suplementos de uso habitual. Los que tienen efecto anticoagulante (aspirina, omega-3, vitamina E a dosis altas, algunos productos de herbolario) suelen suspenderse una semana antes, siempre con conocimiento del médico.
  • Análisis de sangre y las consultas necesarias: se valora la aptitud para la anestesia.
  • Tabaco: a quien fuma se le pide dejarlo al menos 2-4 semanas antes; el tabaco perjudica tanto la cicatrización como la adaptación de la piel al nuevo contorno.

En esta fase se define también el tipo de anestesia. Si va a retirarse poca grasa en una zona limitada, puede bastar la anestesia local o la sedación; cuando hay varias zonas o un volumen grande, se prefiere la anestesia general. En los pacientes programados con anestesia general suele pedirse un ayuno de 6-8 horas antes de la intervención.

Opciones de técnica: clásica, VASER, láser y otras

Aunque al oír “liposucción” se piense en una única operación, existen distintas técnicas según cómo se desprende y se retira la grasa. El punto de partida es común a todas: primero se infiltra en la zona un líquido (la solución tumescente). Ese líquido contrae los vasos para reducir el sangrado, adormece la zona y prepara la grasa para ser aspirada con la cánula. La diferencia está en cómo se fragmenta y se extrae la grasa a partir de ahí.

Liposucción clásica (tumescente)

Es el método más extendido y el que lleva más tiempo en uso. Tras infiltrar el líquido tumescente, la grasa se aspira directamente con cánulas finas (SAL, del inglés suction-assisted liposuction). En la variante asistida por energía (PAL), la cánula trabaja vibrando; esto reduce el esfuerzo del cirujano y facilita la tarea en tejidos fibrosos. Es una técnica probada, fiable y de amplia aplicación.

Liposucción VASER (asistida por ultrasonido)

En la VASER, la grasa se fragmenta con ondas de ultrasonido antes de retirarla. La energía sonora desprende de forma selectiva las células grasas, con el propósito de respetar relativamente los vasos, los nervios y el tejido conjuntivo de alrededor. Por esa razón puede preferirse en zonas firmes y fibrosas, como la espalda, y en los trabajos de marcación muscular (etching). Como licua la grasa, también se emplea para obtener la grasa destinada a transferencia.

Liposucción asistida por láser (SmartLipo y similares)

La energía del láser se aplica al tejido a través de una fina sonda; además de fundir la grasa, se plantea que el calor que genera puede aportar cierta retracción de la piel (contracción del colágeno). Suele considerarse en zonas pequeñas y medianas, como la papada o los brazos. Al basarse en el calor, controlar la temperatura del tejido es el punto crítico de la técnica.

Existen además otros sistemas, como la liposucción asistida por chorro de agua (WAL). Por otro lado, hay métodos que no requieren cirugía y que buscan reducir la grasa congelándola (criolipólisis) o con otros tipos de energía; no son una alternativa a la liposucción quirúrgica, sino una opción completamente distinta para volúmenes mucho más limitados.

Comparación de técnicas

Clásica / asistida por energía (SAL/PAL) VASER (ultrasonido) Asistida por láser
Cómo desprende la grasa Mecánico (vacío/vibración) Ondas de ultrasonido Calor del láser
Cuándo destaca Cualquier zona, volúmenes grandes Zonas fibrosas, marcación, transferencia de grasa Zonas pequeñas-medianas, papada/brazos
Aporte a la retracción cutánea Limitado Moderado Moderado (por el calor)
Aptitud para transferencia de grasa Apta Apta Puede no preferirse por el calor
Punto que exige atención Tiempo de aplicación/energía Control de la temperatura del tejido

Esta tabla es una orientación general. Ninguna técnica es superior a otra para todos los pacientes; el método adecuado se decide según la calidad de la piel, la zona, la consistencia de la grasa y el objetivo. En un mismo cuerpo pueden combinarse técnicas distintas en zonas distintas. Más que la marca del equipo, lo que determina el resultado es la experiencia y la planificación del cirujano.

El día de la intervención, paso a paso

La mañana de la cirugía acudes al centro respetando el ayuno indicado. El proceso transcurre así:

  1. Marcado: de pie, se dibujan sobre la piel las zonas objetivo y las líneas de grasa a retirar. Ese mapa es la referencia del cirujano durante toda la intervención.
  2. Anestesia: según lo previsto, se aplica anestesia local, sedación o general. En la general, el anestesiólogo dirige todo el proceso de principio a fin.
  3. Infiltración del líquido: se inyecta la solución tumescente en la zona y se esperan unos minutos a que haga efecto.
  4. Incisiones de entrada: se realizan pequeñas entradas de unos milímetros en los pliegues naturales o en lugares poco visibles. La cánula accede por esos orificios.
  5. Extracción de la grasa: con la técnica elegida, la grasa se desprende y se recoge por vacío. El cirujano pasa desde distintas direcciones para que la superficie quede lisa.
  6. Cierre y faja: como las entradas son muy pequeñas, se cierran con un solo punto o se dejan abiertas para permitir que drene el líquido. En cuanto termina el procedimiento se coloca en la zona una faja de compresión.

La intervención dura aproximadamente entre 1 y 3 horas, según el número de zonas y el volumen retirado. En procedimientos limitados el paciente puede recibir el alta el mismo día; en los de gran volumen puede recomendarse una noche de observación. Se pide volver a casa acompañado por un allegado y no pasar solo la primera noche.

¿Cuánta grasa puede retirarse como máximo en una sola sesión?

Es una de las preguntas más frecuentes y una de las que exige responder con más cautela. Por seguridad, existe un límite superior generalmente aceptado para el aspirado total (grasa más líquido) retirado en una sesión; la mayoría de las fuentes lo sitúan en torno a unos 5 litros. Los volúmenes por encima de esa cifra se consideran “liposucción de gran volumen” y conllevan un riesgo añadido en cuanto al equilibrio de líquidos y electrolitos, el sangrado y la recuperación.

Ahora bien, el criterio de fondo no son los litros, sino la seguridad del paciente. La cantidad que puede retirarse varía con el peso corporal, la salud general, el número de zonas y la anestesia. “Cuanto más, mejor” no es un objetivo correcto; retirar grasa en exceso aumenta el riesgo de irregularidades y hundimientos en la piel. En quienes necesitan retirar mucha grasa, el procedimiento puede repartirse en varias sesiones. En resumen, el límite no lo marcan los litros, sino un resultado seguro.

Calendario de recuperación semana a semana

El siguiente calendario corresponde a una liposucción típica de volumen moderado, de una o dos zonas. En procedimientos de gran volumen o de varias zonas los plazos se alargan algo. La recuperación de cada persona es única; el programa que te dé tu propio médico tiene siempre prioridad.

Primeras 48-72 horas. Es el periodo más intenso. Más que dolor, se describe una tensión parecida a las agujetas o a la sensación tras un entrenamiento exigente; se controla con analgésicos sencillos. Que por las incisiones drene un líquido tumescente rosado durante el primer día o dos es normal y esperable. En esta fase es importante beber bastante agua y hacer paseos cortos por casa; caminar activa la circulación y reduce el riesgo de trombos.

Días 4-7. El moretón y la hinchazón llegan a su punto máximo y luego empiezan a ceder. La mayoría de quienes trabajan en oficina se reincorporan en este tramo. La ducha suele autorizarse hacia el segundo o tercer día. La faja se lleva día y noche. Se evitan los esfuerzos y los movimientos exigentes.

Semanas 2-3. La mayor parte de los moretones se aclaran. Uno se siente claramente mejor; es posible una vuelta gradual al paseo suave y a la actividad de baja intensidad. La zona puede seguir notándose hinchada y dura, y eso es normal.

Semanas 4-6. En la mayoría de los protocolos el uso de la faja termina en este tramo; en las últimas semanas puede pasarse a llevarla solo de día. Por lo general, a partir de la cuarta semana se permite correr y hacer deporte de intensidad media, y a partir de la sexta, el entrenamiento de fuerza y la natación. La autorización definitiva la da tu médico.

De las 6 semanas a los 3 meses. Las zonas duras o irregulares al tacto empiezan a ablandarse. El resultado se va definiendo, aunque todavía no es el definitivo.

De los 3 a los 6 meses y después. La última parte del edema se reabsorbe poco a poco y aparece el contorno final. El momento adecuado para valorar el resultado de una liposucción no son las primeras semanas, sino el sexto mes; en algunas zonas el asentamiento completo puede llegar a los 12 meses. Tener esa paciencia disuelve buena parte de la inquietud del “no ha quedado como quería” de las primeras fechas.

¿Cuánto tardan la vuelta al trabajo y la recuperación completa?

Si trabajas en una oficina, la mayoría de los pacientes se reincorporan en 3-7 días. En trabajos que exigen esfuerzo físico o estar mucho tiempo de pie, ese plazo puede alargarse hasta dos semanas. La vuelta a la vida social suele ser rápida; ahora bien, la “recuperación completa” —que baje del todo la hinchazón y se asiente el contorno final— es un proceso que se extiende durante meses y llega a los 3-6 meses.

Riesgos y posibles complicaciones

Aunque la liposucción es un procedimiento frecuente, no deja de ser una intervención quirúrgica y, como toda cirugía, tiene sus riesgos. Conocerlos de antemano forma parte de un manejo sensato del proceso:

  • Hinchazón y hematomas: son esperables y transitorios; ceden en el curso de las semanas.
  • Seroma (acumulación de líquido): puede juntarse líquido en la zona tras el procedimiento; si es necesario, se drena con una jeringa. La faja reduce este riesgo.
  • Irregularidades del contorno, hundimientos u ondulaciones: la superficie bajo la piel puede quedar no del todo lisa. Es más probable en pieles finas, cuando se retira mucha grasa o en zonas de elasticidad débil; a veces requiere una corrección.
  • Flacidez cutánea: en pacientes con elasticidad limitada, la piel puede no adaptarse por completo al nuevo volumen tras retirar la grasa.
  • Cambios en la sensibilidad: es frecuente un adormecimiento o una sensibilidad transitorios en la zona; en la mayoría se corrige en unos meses, y en un pequeño grupo puede prolongarse.
  • Infección: es infrecuente; ante un aumento del enrojecimiento, dolor y fiebre hay que acudir al médico.
  • Cambios en el color de la piel: puede quedar una diferencia de tono transitoria donde han cicatrizado los moretones.
  • Desequilibrio de líquidos y electrolitos: cobra importancia sobre todo en los procedimientos de gran volumen; por eso el límite de volumen se toma en serio.
  • Trombos (trombosis venosa profunda / embolia): un riesgo poco frecuente pero grave. Se reduce con la movilización precoz y, en los casos que lo requieren, con medidas preventivas.
  • Riesgos asociados a la anestesia.

La probabilidad de una complicación varía con la salud general del paciente, el tabaquismo, el volumen retirado y el alcance del procedimiento. Los riesgos se comentan de forma personalizada en la consulta previa y constan en el consentimiento informado por escrito. Conviene fiarse del médico que expone los riesgos con claridad, y no de una fuente que asegura que “no hay ningún riesgo” o que “no queda cicatriz”.

Durabilidad y largo plazo: ¿vuelve la grasa retirada?

Es lo que más intriga a los pacientes, y la respuesta tiene dos capas.

La buena noticia: las células grasas retiradas con la liposucción no vuelven. Como en el adulto el número de células grasas es en gran medida fijo, las células extraídas físicamente de una zona no se vuelven a formar. Por eso, la capacidad de esa zona para almacenar grasa queda reducida de forma duradera.

Lo que hay que tener en cuenta: las células grasas que quedan siguen vivas y se hinchan si ganas peso. Es decir, si tras la intervención ganas peso de forma notable, tanto las zonas tratadas como las no tratadas vuelven a acumular grasa. Además, la distribución de la grasa puede cambiar: como la zona tratada retiene menos, el peso puede hacerse más visible en otras áreas.

Por eso, la clave para conservar el resultado es una sola: mantener el peso estable. Mientras conserves tu peso con una alimentación equilibrada y actividad regular, el contorno que aporta la liposucción se mantiene durante muchos años en la mayoría de los pacientes. Lo más realista es ver la intervención como un punto de partida y, a partir de ahí, sostener ese punto con el estilo de vida.

Preguntas frecuentes sobre La liposucción

No. La liposucción corrige el exceso de grasa localizada y mejora el contorno corporal; no se hace para bajar de forma significativa el peso de la balanza. El peso de la grasa retirada suele ser menor de lo que se espera. Quien tenga un objetivo de pérdida de peso general debe acercarse primero a su peso ideal con alimentación y ejercicio.
Por seguridad suele aceptarse un límite superior de alrededor de 5 litros para el aspirado total de una sesión; por encima se considera “gran volumen” y conlleva riesgo añadido. Pero lo determinante no son los litros, sino la seguridad del paciente: la cantidad varía de una persona a otra y, si hace falta, el procedimiento se reparte en varias sesiones.
Las células grasas extraídas no vuelven. Pero las que quedan pueden hincharse al ganar peso; con un aumento notable, tanto las zonas tratadas como las no tratadas vuelven a acumular grasa. La manera de conservar el resultado es mantener el peso estable.
En pacientes con buena elasticidad, la piel suele adaptarse bien al nuevo contorno. En cambio, en una piel con poca elasticidad, con estrías o descolgada por la edad o los cambios de peso, puede aparecer flacidez tras retirar la grasa. En ese cuadro la liposucción sola quizá no baste y puede ser necesario retirar también el exceso de piel (por ejemplo, con una abdominoplastia). Esta valoración se hace en la consulta.
La liposucción solo retira grasa y no toca ni la piel ni el músculo; es adecuada para quien tiene la piel firme y la musculatura abdominal intacta. La abdominoplastia, en cambio, elimina el exceso de piel y repara los músculos abdominales separados. Si hay piel descolgada y pared abdominal floja, gana peso la abdominoplastia, a menudo combinada con liposucción.
En trabajos de oficina, la mayoría de los pacientes se reincorporan en 3-7 días. En trabajos que exigen esfuerzo físico el plazo puede alargarse hasta dos semanas. El tiempo exacto depende de las zonas tratadas y del volumen retirado.
El paseo suave se recomienda desde los primeros días. El deporte de intensidad media y correr suelen retomarse hacia la cuarta semana, y el entrenamiento de fuerza y la natación en torno a la sexta. Tu médico personaliza el programa.
En la mayoría de los protocolos, entre 4 y 6 semanas en total; las primeras semanas día y noche, y al final solo de día. La faja reduce la hinchazón y ayuda a que la piel se adapte al nuevo contorno, así que usarla con constancia influye directamente en el resultado.
La hinchazón de las primeras fechas induce a error. Hacia la sexta semana se obtiene una idea clara, pero el momento adecuado para el resultado definitivo es el sexto mes; en algunas zonas el asentamiento completo llega a los 12 meses.
Como el procedimiento se realiza bajo anestesia, no se espera sentir dolor durante la intervención. Después, más que dolor se describe una tensión y una sensibilidad parecidas a las de un entrenamiento intenso; suele controlarse con analgésicos sencillos y va disminuyendo en unos días.
Ninguna es absolutamente superior a las demás. La técnica adecuada depende de la zona, la consistencia de la grasa, la calidad de la piel y el objetivo, y a menudo se combinan técnicas distintas en zonas distintas dentro de la misma intervención. Lo que determina el resultado es, más que la marca del equipo, la planificación y la experiencia del cirujano.
Los orificios de entrada de la cánula son de unos milímetros y se colocan en los pliegues naturales o en lugares poco visibles; con el tiempo se vuelven poco perceptibles en la mayoría de los pacientes. Aún así, no es correcto decir que “no queda ninguna cicatriz”: la cicatriz depende de la predisposición personal. Puedes consultar nuestra página específica para más información sobre el cuidado de las cicatrices.
Sí. En casos adecuados, la grasa sana obtenida se procesa y se traslada al propio cuerpo del paciente hacia una zona donde se desee volumen (glúteos, mama, rostro). Los procedimientos para aumentar el volumen de los glúteos siguen esta lógica. Si esa zona rebelde del espejo te incomoda desde hace años, el primer paso no es elegir un equipo o una técnica, sino acudir a una consulta: la respuesta correcta para ti —liposucción, retirar grasa junto con reafirmar la piel, o antes manejar el peso— solo se aclara tras valorar la calidad de tu piel, la distribución de tu grasa y tu salud general. Cada decisión te pertenece, siempre junto con la exploración y la valoración del médico.

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