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Lifting facial y rejuvenecimiento sin cirugía

11.07.2026 11.07.2026 Prof. Dr. Hayati AKBAŞ 20 min de lectura
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Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Autor
Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Prof. Dr. Hayati AKBAŞ tiene muchos estudios científicos, artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales, y muchos estudios científicos se presentan en congresos nacionales...

Ese gesto que aparece cuando, frente al espejo, uno se tira suavemente de la piel de la cara hacia arriba con las dos manos es, para muchos pacientes, el motivo por el que acaban pidiendo una consulta. El descolgamiento de las mejillas, un contorno mandibular que pierde definición, la flacidez del cuello y una mirada que se ve cansada no aparecen de un día para otro. Se instalan a lo largo de los años y, con frecuencia, se descubren primero en las fotografías.

Como el problema no ocurre en una sola capa, la solución tampoco es única. El envejecimiento facial avanza a la vez en la piel, en la grasa subcutánea, en la capa musculoaponeurótica e incluso en los huesos de la cara. Por eso el "rejuvenecimiento facial" no es el nombre de un procedimiento concreto, sino una familia amplia de opciones que va desde la toxina botulínica y el láser fraccionado hasta los rellenos y el lifting quirúrgico.

En esta página ponemos lado a lado los dos grandes caminos: los métodos sin cirugía y el lifting facial quirúrgico (facelift). Encontrará, paso a paso, a quién se adapta mejor cada uno, cómo se planifican los procedimientos, los calendarios de recuperación y los riesgos que conviene hablar con honestidad. La decisión final sobre qué método le conviene se toma siempre tras una exploración presencial y la valoración del médico; lo que lee aquí sirve para llegar a esa consulta con las ideas más claras.

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¿Por qué envejece la cara?

Pensar en el envejecimiento solo como "arrugas de la piel" es quedarse con la punta del iceberg. En la cara cambian cuatro capas al mismo tiempo.

En la piel, la producción de colágeno y elastina se ralentiza a partir de la mitad de los veinte años; la piel se adelgaza, pierde elasticidad y aparecen manchas ligadas al daño solar. Los compartimentos de grasa subcutánea pierden volumen y se desplazan: la plenitud de los pómulos se desliza hacia abajo, mientras que en el borde mandibular y bajo el cuello pueden formarse acúmulos no deseados. La capa musculoaponeurótica llamada SMAS se afloja; el descolgamiento de las mejillas y unos surcos nasogenianos más marcados (las líneas que bajan desde el ala de la nariz hasta la comisura de los labios) tienen mucho que ver con que esta capa cede ante la gravedad. Por último, incluso el esqueleto facial se reduce: la órbita se ensancha y el hueso mandibular pierde volumen.

La predisposición genética es el factor que más influye en la velocidad de este proceso. Le siguen la exposición solar, el tabaco, las subidas y bajadas bruscas de peso, el sueño irregular y el estrés crónico. Se sabe que en una persona fumadora el envejecimiento cutáneo comienza de forma notablemente más temprana que en quienes no fuman a su misma edad.

Este cuadro por capas explica también por qué la elección del método es tan personal. Una cara en la que solo se ha deteriorado la calidad de la piel y otra con la capa SMAS aflojada y los tejidos descolgados no se rejuvenecen con el mismo procedimiento.

¿En qué se diferencian el lifting quirúrgico y el rejuvenecimiento sin cirugía?

En su versión más breve: los métodos sin cirugía reponen el volumen perdido, mejoran la calidad de la piel y suavizan las líneas de expresión; el lifting quirúrgico, en cambio, devuelve anatómicamente a su posición el tejido que se ha descolgado.

El bótox, el relleno, el láser o los hilos tensores pueden "camuflar" la flacidez, pero no logran reposicionar de forma estable el tejido que la gravedad ha arrastrado hacia abajo. Cuando hay un descolgamiento marcado de las mejillas, una pérdida de contorno mandibular (las llamadas "papadas" laterales o jowls) y piel y músculo aflojados en el cuello, intentar revertir esos hallazgos con métodos no quirúrgicos suele decepcionar tanto por el resultado como por las expectativas.

A la inversa, tampoco tiene sentido proponer un lifting a alguien de treinta y pocos años que solo consulta por las líneas de la frente y las arruguitas del contorno de los ojos. La pregunta correcta no es "qué método es mejor", sino "en qué capa está el cambio de mi cara y qué herramienta llega hasta esa capa".

Los dos enfoques no compiten entre sí; a menudo se complementan. En un paciente al que se le practica un lifting quirúrgico, el láser para la calidad de la piel y la toxina botulínica para las líneas de expresión pueden formar parte del mismo plan de tratamiento.

¿Quién es buen candidato y quién no?

Perfil adecuado para el lifting quirúrgico

Para el lifting no existe una "edad correcta" reducida a una cifra; existen los hallazgos correctos. Lo habitual es que los pacientes que más consultan estén entre los 45 y los 65 años, pero la decisión se toma según el estado del tejido, no según la edad del calendario. En un buen candidato suelen verse: descolgamiento marcado en el tercio medio y las mejillas, pérdida de definición en el contorno mandibular, piel laxa o bandas en el cuello y, a la vez, una elasticidad cutánea suficiente para adaptarse tras la cirugía.

El estado general de salud es tan determinante como los hallazgos faciales. Una diabetes mal controlada, una enfermedad cardiovascular seria, un trastorno de la coagulación o el uso de anticoagulantes influyen directamente en la decisión quirúrgica. El tabaco merece un apartado propio: como la nicotina altera la circulación de la piel, aumenta el riesgo de problemas de cicatrización y de necrosis cutánea; la mayoría de los cirujanos exigen dejarlo por completo al menos 3 o 4 semanas antes y después de la intervención.

Perfil adecuado para los métodos sin cirugía

En pacientes de treinta y cuarenta y tantos años que consultan más por signos tempranos de envejecimiento (líneas de expresión, primeras señales de pérdida de volumen, alteración del tono de la piel, flacidez leve) que por descolgamiento, las opciones sin cirugía suelen ser suficientes. También pueden servir como tratamiento puente en quienes serían candidatos a cirugía pero aún no la desean, o en quienes no pueden operarse por su estado de salud.

¿En qué casos conviene esperar o desistir?

Durante el embarazo y la lactancia se posponen los procedimientos con fines estéticos. Una infección cutánea activa, una enfermedad sistémica no controlada y las expectativas poco realistas suponen un obstáculo para ambos grupos. Metas como "rejuvenecer veinte años", parecerse a la persona famosa de una foto o detener el envejecimiento por completo no puede cumplirlas ningún método; en la consulta se habla de estas expectativas con claridad y, si hace falta, no se recomienda ningún procedimiento.

Exploración y planificación: ¿qué ocurre en la primera consulta?

Un buen plan de rejuvenecimiento facial no se hace en el quirófano, sino en la consulta. En la primera visita el médico observa su cara sentado y hablando, porque la flacidez desaparece en posición tumbada y los gestos solo pueden valorarse durante la expresión natural. Se anotan una a una la calidad y el grosor de la piel, el reparto de la grasa, la laxitud del SMAS, la estructura del cuello y las asimetrías faciales.

Se toman fotografías desde ángulos estandarizados. Estas imágenes tienen valor de registro médico, tanto para planificar como para comparar después de la intervención.

La historia clínica lleva al menos tanto tiempo como la exploración. Se pregunta por los medicamentos que toma (en especial aspirina, anticoagulantes y ciertos suplementos de herbolario), enfermedades crónicas, cirugías previas, hábito tabáquico y consumo de alcohol, y por rellenos o hilos que se haya puesto antes. Si alguna vez le han aplicado un relleno permanente en la cara, dígalo sin falta; puede cambiar el plan quirúrgico.

Al final de la visita no suele proponerse un único procedimiento, sino una combinación según las capas afectadas. Si se plantea cirugía, se solicitan análisis de sangre y, cuando corresponde, valoración de cardiología y de anestesia. En la fase de decisión, no dude en preguntar: qué técnica se planifica, dónde quedarán las incisiones, cuántas semanas durará la recuperación, en qué situación podría hacer falta una revisión. Que estas preguntas se respondan con claridad es una de las señales más fiables de que el proceso va bien encaminado.

Técnicas de lifting facial quirúrgico (facelift)

El "lifting" no es una sola operación; según el grado y la localización del descolgamiento se aplican técnicas distintas. El punto en común es este: el lifting moderno no se limita a tirar de la piel y tensarla, sino que reposiciona el SMAS, la verdadera capa de soporte. Las viejas técnicas que actuaban solo sobre la piel duraban poco y dejaban esa expresión artificial de cara "estirada"; los abordajes actuales han dejado en gran medida atrás ese problema.

Lifting SMAS

Es la técnica que más se practica. La incisión empieza dentro del cuero cabelludo, sigue el pliegue preauricular y se prolonga por detrás de la oreja. Tras levantar la piel, la capa SMAS se vuelve a tensar plegándola (plicatura) o retirando una porción y suspendiéndola hacia arriba y hacia los lados (SMASectomía). La piel sobrante se retira sin generar tensión. Es eficaz sobre el descolgamiento de las mejillas, el contorno mandibular y la parte alta del cuello.

Lifting de plano profundo (deep plane)

Es una técnica avanzada en la que se accede por debajo de la capa SMAS, se liberan los tejidos faciales de sus ligamentos y se desplaza hacia arriba todo el bloque compuesto de una sola pieza. Puede lograr una corrección más completa del hundimiento del tercio medio (los pómulos) y de los surcos nasogenianos profundos. Es quirúrgicamente más laboriosa y exige trabajar cerca de las ramas del nervio facial; aquí la experiencia resulta determinante.

Mini lifting (MACS y técnicas limitadas similares)

Este grupo, con incisiones más cortas y una disección de tejido más limitada, se plantea en pacientes con descolgamiento de grado temprano o intermedio, por lo general entre los 40 y los 55 años. La recuperación es más rápida; a cambio, su efecto sobre una flacidez marcada del cuello es limitado. La palabra "mini" no resta seriedad al procedimiento: también es una operación y se planifica con el mismo cuidado.

Lifting cervical y procedimientos asociados

Rejuvenecer la cara y dejar el cuello tal cual deja el trabajo a medias. Si hay bandas en el cuello, en la misma sesión puede añadirse una corrección del músculo platisma (platismaplastia), y si hay acúmulo de grasa bajo el mentón, una liposucción. De forma parecida, la elevación de cejas para su descenso, la blefaroplastia para el exceso de piel de los párpados y la inyección de grasa para la pérdida de volumen son procedimientos que se combinan con frecuencia con el lifting. Qué combinación es segura se decide en función del tiempo quirúrgico total y del estado general del paciente.

Métodos de rejuvenecimiento facial sin cirugía

Toxina botulínica (bótox)

Es el tratamiento de primera línea para las líneas de la frente, las del entrecejo y las arrugas del contorno de los ojos, originadas por la contracción excesiva de los músculos de la expresión. La aplicación dura unos minutos, el efecto empieza a notarse entre el tercer y el séptimo día y suele mantenerse de 3 a 6 meses. No actúa sobre el descolgamiento ni sobre la pérdida de volumen. Para más detalles puede consultar nuestra página sobre el tratamiento de arrugas.

Rellenos

Los rellenos a base de ácido hialurónico reponen el volumen perdido: los pómulos, la pérdida de luz bajo los ojos, los surcos nasogenianos, el contorno de los labios y la línea mandibular son las zonas donde más se aplican. La duración del efecto varía por lo general entre 6 y 18 meses según la densidad del producto y la zona. Una ventaja importante del ácido hialurónico es que, si hace falta, puede disolverse con la enzima hialuronidasa.

Injerto de grasa facial (lipofilling)

Consiste en procesar la grasa extraída del propio abdomen o muslo del paciente y transferirla a la cara. Al tratarse de tejido del propio cuerpo, no se esperan reacciones alérgicas, y el efecto de la grasa que "prende" puede ser duradero. Ahora bien, una parte de la grasa transferida (en la mayoría de las series, entre el 30 y el 50 %) es reabsorbida por el organismo con el tiempo; por eso a veces se planifica una segunda sesión. Puede realizarse solo o en la misma sesión que el lifting.

Láser y dispositivos basados en energía

Los láseres fraccionados generan un microdaño controlado en la piel para estimular la producción de colágeno; se usan en el tono de la piel, las arrugas finas, el aspecto de los poros y las manchas. El tratamiento suele planificarse en 3 a 5 sesiones, dejando entre 4 y 6 semanas entre una y otra. Tras el procedimiento son esperables un enrojecimiento y una ligera descamación que duran de 3 a 7 días. En el periodo posterior al láser, la protección solar no es negociable: hay que evitar el sol directo durante al menos 4 a 6 semanas y usar cada día un protector de factor alto; de lo contrario aumenta de forma notable el riesgo de manchas (hiperpigmentación) que pueden llegar a ser persistentes. Por eso los tratamientos con láser suelen programarse en los meses de otoño e invierno.

Los ultrasonidos focalizados (HIFU), por su parte, buscan tensar el tejido enviando energía térmica al nivel del SMAS sin dañar la piel; son una opción en pacientes con flacidez leve o moderada que no desean operarse.

Suspensión facial con hilos

Es un método intermedio en el que el tejido se suspende hacia arriba mediante hilos reabsorbibles con pequeñas espículas colocados bajo la piel. Comparado con la cirugía, se recupera antes, pero su efecto es limitado y temporal; por lo general disminuye en el plazo de 1 a 2 años. Puede plantearse en pacientes con descolgamiento leve que no se sienten preparados para la cirugía.

¿Qué método para cada problema? Tabla comparativa

La tabla siguiente es un marco general; los tiempos y los efectos varían de una persona a otra y ninguna fila sustituye a la exploración.

Método Problema al que se dirige Duración del procedimiento Vuelta a la vida social Duración media del efecto
Toxina botulínica Líneas de expresión 10-15 min El mismo día 3-6 meses
Relleno Pérdida de volumen, líneas y contorno 15-30 min El mismo día / al día siguiente 6-18 meses
Injerto de grasa Pérdida de volumen generalizada 1-2 horas 3-7 días Duradero en la grasa que prende
Láser fraccionado Calidad de la piel, arrugas finas, manchas 20-40 min (3-5 sesiones) 3-7 días 1-2 años con mantenimiento
HIFU Flacidez cutánea leve o moderada 30-60 min El mismo día 12-18 meses
Hilos tensores Descolgamiento leve 30-60 min 2-5 días 1-2 años
Lifting quirúrgico Descolgamiento marcado, contorno mandibular y flacidez del cuello 3-5 horas 2-3 semanas 7-10 años en la mayoría

El día de la cirugía: ¿qué le espera?

El lifting se realiza por lo general con anestesia general; en técnicas limitadas también es posible la anestesia local con sedación. La intervención dura de 3 a 5 horas según los procedimientos que se combinen. Por la mañana se marcan sobre su cara, con un lápiz, las incisiones y las direcciones de suspensión; ese marcaje se hace en posición sentada, porque los tejidos se desplazan al tumbarse.

Al terminar la operación, la cara se envuelve con un vendaje especial de ligera compresión. Para evitar que se acumule líquido bajo la piel, en la mayoría de los pacientes se colocan drenajes finos que suelen retirarse en 1 o 2 días. Es habitual pasar una noche ingresado.

La primera noche se describe más una sensación de tirantez y presión que dolor. El adormecimiento alrededor de la oreja es normal y disminuye a lo largo de las semanas. En cambio, un dolor intenso, en un solo lado y que va en aumento no es normal; como puede indicar una acumulación de sangre (hematoma), debe comunicarse al equipo de inmediato. Por eso, durante las primeras 24 horas se le vigila de cerca.

Calendario de recuperación semana a semana

El calendario que sigue describe una evolución típica; la edad, el tipo de piel y los procedimientos combinados pueden alargar o acortar los plazos.

Primeras 72 horas. Es el periodo en el que la hinchazón y los hematomas son más evidentes; suelen alcanzar su punto máximo entre el segundo y el tercer día. Durante las tres primeras noches se le pide dormir boca arriba, con la cabeza elevada 30-45 grados; dormir de lado fuerza los puntos y puede provocar una hinchazón asimétrica. La aplicación de frío se hace tal como se lo indique su médico. Se evita inclinarse hacia delante, hacer esfuerzos y levantar peso.

Primera semana. Una parte de los puntos y el vendaje se retiran a lo largo de esta semana; entre el quinto y el séptimo día suele autorizarse lavar el pelo. Los hematomas empiezan a amarillear y a difuminarse. Los paseos suaves en casa favorecen la circulación, pero el deporte todavía está prohibido. Los alimentos fáciles de masticar y con poca sal ayudan a controlar la hinchazón.

Segunda semana. Se retiran los puntos restantes. Los hematomas bajan a un nivel que puede disimularse con maquillaje corrector. La mayoría de quienes trabajan sentados vuelven al trabajo entre el décimo y el decimocuarto día. Aún hay zonas de dureza localizada y áreas adormecidas en la cara; forman parte natural del proceso.

Semanas 3 y 4. En la mayoría de los pacientes no queda una señal perceptible en los entornos sociales. El ejercicio suave suele autorizarse en la tercera semana, y el deporte de intensidad entre la cuarta y la sexta. Las líneas de incisión se ven rosadas; protegerse del sol también es crítico en este periodo por la calidad de la cicatriz.

Meses 2 a 6. El edema de los tejidos profundos se resuelve despacio; para valorar el aspecto final y asentado de la cara hay que esperar a los 6 meses. El adormecimiento alrededor de la oreja remite en gran medida. Las cicatrices siguen aclarándose y se van difuminando dentro de la línea del cabello y los pliegues de la oreja.

Riesgos y complicaciones

Ningún procedimiento estético está exento de riesgos, y el objetivo de este apartado no es asustar, sino ayudarle a decidir con conocimiento.

Riesgos del lifting quirúrgico

La complicación precoz más frecuente es el hematoma, es decir, una acumulación de sangre bajo la piel; en la literatura su frecuencia se sitúa en la mayoría de las series entre el 1 y el 4 %, y es algo mayor en pacientes varones. Cuando se detecta pronto se drena y por lo general no deja secuelas. La afectación de las ramas del nervio facial es infrecuente; en la gran mayoría de los casos es transitoria y se resuelve en semanas o meses, mientras que el daño permanente es raro. La infección, el retraso en la cicatrización, los problemas de circulación de la piel (sobre todo en fumadores), un adormecimiento prolongado alrededor de la oreja, una cicatriz visible o su ensanchamiento, cambios en la línea del cabello, la asimetría y, en raras ocasiones, la necesidad de una cirugía de revisión son otros de los apartados a tener en cuenta. Los riesgos propios de la anestesia general los valora y explica aparte el equipo de anestesia.

Riesgos de los métodos sin cirugía

La palabra "sin cirugía" no significa "sin riesgos". La complicación más grave, aunque muy poco frecuente, del relleno y del injerto de grasa es la entrada no deseada del material en un vaso sanguíneo (oclusión vascular); puede provocar un trastorno de la irrigación de la piel y, muy rara vez, en aplicaciones del contorno ocular, pérdida de visión. Trabajar con una técnica adecuada y de la mano de médicos formados que conocen bien la anatomía vascular de la cara reduce este riesgo, aunque no lo elimina del todo. En el injerto de grasa pueden verse además una reabsorción impredecible de la grasa transferida, asimetría, hinchazón y hematomas transitorios, formación de quistes grasos y durezas palpables.

Con la toxina botulínica pueden aparecer un descenso transitorio de la ceja o del párpado y un cambio no deseado de la expresión; con los rellenos, hematomas, edema y, en raras ocasiones, granulomas y reacciones tardías; con el láser, un enrojecimiento prolongado, manchas (sobre todo si no se cumple la protección solar) y, rara vez, cicatrices; y con los hilos, retracciones de la piel, la sensación de notar el hilo y una pérdida temprana del efecto. Todos ellos son efectos secundarios conocidos.

Cuáles de estos cuadros son prioritarios en su caso depende de su edad, su tipo de piel, sus medicamentos y el método elegido. Pedir que en la consulta de consentimiento previa al procedimiento le expliquen en detalle su propio perfil de riesgo es un derecho de lo más natural.

Durabilidad y largo plazo: ¿cuánto dura el resultado?

Una frase que se repite a menudo resume bien la realidad: el lifting atrasa el reloj, pero no lo detiene. La operación le lleva a un punto de partida más joven respecto a las personas de su edad; a partir de ahí, el envejecimiento continúa a su ritmo natural. En la mayoría de los pacientes el efecto del lifting quirúrgico se observa entre 7 y 10 años, y en algunos durante más tiempo. Años después, en quienes lo deseen, puede plantearse un procedimiento de retoque más limitado.

En los métodos sin cirugía los plazos son, por su naturaleza, más cortos: la toxina botulínica de 3 a 6 meses, los rellenos de ácido hialurónico de 6 a 18 meses según la zona, y el HIFU y los hilos por lo general de 1 a 2 años. Estos procedimientos se manejan repitiéndolos mientras dura su efecto.

Elija el camino que elija, los factores que alargan la vida del resultado son los mismos: protección solar regular, una vida sin tabaco, un peso estable, un sueño suficiente y un cuidado constante de la piel. Incluso la cirugía más completa se desgasta antes de lo previsto frente a un daño solar intenso y el tabaco.

Preguntas frecuentes sobre Lifting facial y rejuvenecimiento sin cirugía

Los métodos sin cirugía se dirigen a la pérdida de volumen, la calidad de la piel y las líneas de expresión; el lifting quirúrgico reposiciona el tejido descolgado a nivel del SMAS. Ante un descolgamiento marcado y flacidez del cuello suele estar en primer plano la cirugía, mientras que para los signos tempranos de envejecimiento lo están las opciones sin cirugía; con frecuencia también se emplean de forma combinada.
No hay una edad fija; la decisión se toma según los hallazgos. La toxina botulínica para las líneas de expresión suele plantearse hacia los treinta, mientras que el lifting quirúrgico se considera sobre todo a partir de los 45. En lugar de someterse a procedimientos importantes "por prevención" a una edad temprana, es más sensato trazar una hoja de ruta personal mediante una exploración.
El efecto de la toxina botulínica suele durar de 3 a 6 meses. Los rellenos de ácido hialurónico son eficaces, en general, de 6 a 18 meses según la zona de aplicación y la densidad del producto. La velocidad del metabolismo, la actividad muscular y el estilo de vida hacen que estos plazos varíen de una persona a otra.
Con el láser fraccionado el tratamiento suele planificarse en 3 a 5 sesiones, dejando entre 4 y 6 semanas para que la piel se renueve. El número de sesiones se decide en la consulta según la profundidad del problema cutáneo y los parámetros del dispositivo.
El enrojecimiento y la ligera descamación tras el procedimiento remiten por lo general en 3 a 7 días. Hay que evitar el sol directo al menos de 4 a 6 semanas y usar cada día un protector de factor alto; de lo contrario aumenta el riesgo de manchas que pueden ser persistentes. Por eso los tratamientos con láser suelen programarse en los meses de sol débil.
La hinchazón y los hematomas transitorios son frecuentes. Una parte de la grasa transferida (en la mayoría de los pacientes en torno al 30-50 %) se reabsorbe con el tiempo y puede hacer falta una sesión adicional. Pueden verse asimetría, quistes grasos y durezas. El riesgo grave, aunque muy raro, es que la grasa entre en un vaso sanguíneo; por eso es importante que la aplicación la realice un médico que conozca bien la anatomía facial.
Las incisiones se ocultan dentro del cuero cabelludo y en las líneas naturales de los pliegues de la oreja. Las cicatrices se ven rosadas en los primeros meses y, en la mayoría de los pacientes, se aclaran en 6 a 12 meses hasta un nivel que no se percibe salvo que se mire con detenimiento. La calidad de la cicatriz varía de una persona a otra según el tipo de piel y las características de cicatrización; la cicatriz no desaparece por completo, se difumina.
Como las técnicas modernas de SMAS y de plano profundo desplazan el tejido a su posición previa en lugar de estirar la piel en exceso, el objetivo es un aspecto descansado, no "estirado". Uno de los propósitos centrales de la planificación es preservar la función natural de los gestos. La naturalidad depende en gran medida de una buena planificación y de un movimiento de tejido en su justa medida; eso exige hablar con claridad de las expectativas en la consulta.
En trabajos de oficina, la mayoría de los pacientes se reincorpora entre el décimo y el decimocuarto día. En trabajos que exigen esfuerzo físico, este plazo puede alargarse a 3 o 4 semanas. Quienes trabajan sobre todo por videollamada deben saber que su aspecto ante la cámara puede manejarse con maquillaje a partir de la segunda semana.
En la mayoría de los pacientes, de 7 a 10 años, y en algunos más. La operación no detiene el envejecimiento; le lleva a un punto de partida más joven y el proceso continúa desde ahí a su ritmo natural. La protección solar y una vida sin tabaco alargan la vida del efecto.
Sí, es una combinación frecuente. La cirugía de párpados, la elevación de cejas, el lifting cervical y el injerto de grasa pueden planificarse en la misma sesión en pacientes adecuados. El tiempo quirúrgico total y el estado general de salud del paciente determinan qué se puede combinar.
Si hay un descolgamiento marcado, no. Los rellenos, los hilos y los dispositivos basados en energía no desplazan el tejido descolgado en la medida en que lo hace la cirugía; en ese caso, acumular procedimientos sin cirugía puede tanto alterar la naturalidad como no cumplir las expectativas. En cambio, ante hallazgos tempranos y leves, los métodos sin cirugía pueden ser suficientes durante años. En qué punto se encuentra lo determina la exploración. --- La información de esta página tiene fines meramente informativos y no sustituye a una consulta médica. Para determinar el método adecuado en su caso debe ser valorado por un especialista en cirugía plástica, reconstructiva y estética.

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