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Cirugía estética de mentón

11.07.2026 11.07.2026 Prof. Dr. Hayati AKBAŞ 19 min de lectura
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Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Autor
Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Prof. Dr. Hayati AKBAŞ tiene muchos estudios científicos, artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales, y muchos estudios científicos se presentan en congresos nacionales...

Verse de perfil, no en el espejo de frente sino en el lateral de una fotografía, suele ser una pequeña sorpresa. Y en esa vista de perfil el mentón pesa mucho más de lo que la mayoría imagina. Una barbilla retraída difumina la transición entre el cuello y la cara, aplana la zona bajo el labio inferior y, aunque parezca no tener relación, puede hacer que la nariz se vea más grande de lo que es. Hay quien no lo nota en años; otros entienden un buen día por qué siempre adelantan un poco la cabeza al hacerse un selfie.

La mentoplastia es el nombre que agrupa a los procedimientos que buscan recuperar ese equilibrio. No se trata de una sola operación, sino de un título que abarca técnicas bastante distintas entre sí: desde el relleno que añade volumen temporal, hasta la colocación de un implante permanente en la punta del mentón, pasando por la cirugía que desplaza hacia delante el propio hueso del paciente. Cuál conviene en cada caso depende de cuánto esté retraído el mentón, de cómo cierran los dientes y de qué es lo que se quiere cambiar.

En esta página describimos el proceso de principio a fin con la mirada del paciente y el rigor del médico: en qué se diferencia la cirugía de la punta del mentón de la cirugía del hueso maxilar, dónde funciona el relleno y dónde se queda corto, si un implante dura toda la vida y cuántas semanas lleva la recuperación. Nada de lo que aquí se explica sustituye a una consulta: el enfoque adecuado para usted solo se aclara con una valoración presencial.

Çene Estetiği

Qué es la mentoplastia: separemos los conceptos que se confunden

El error más frecuente es meter en el mismo saco tres procedimientos muy diferentes. Distinguirlos desde el principio es la condición previa para formular la pregunta correcta.

Cirugía de la punta del mentón (genioplastia / mentoplastia): consiste en avanzar, retroceder, reducir o corregir la simetría de la punta del mentón, es decir, la parte más anterior y “saliente” de la mandíbula inferior. Aquí no se toca el cierre dental ni la función masticatoria; solo se trabaja el contorno externo del mentón y el equilibrio del perfil. Este es el tema central de la página.

Cirugía ortognática: es una intervención mucho más amplia en la que los huesos maxilar y mandibular se reposicionan como un conjunto y que corrige además las alteraciones del cierre dental (maloclusión). Es una operación bastante mayor que la de la punta del mentón y suele planificarse junto con ortodoncia. En pacientes con el mentón retraído que a la vez tienen los dientes mal alineados, la solución muchas veces no es solo el mentón, sino este abordaje. Puede consultar la página correspondiente para más detalles.

Relleno de mentón: es un procedimiento no quirúrgico que aporta volumen y proyección temporales a la punta del mentón mediante ácido hialurónico. Se aplica con aguja y no es permanente.

En resumen, cuando se habla de “mentoplastia”, lo que la mayoría tiene en mente es corregir la posición de la punta del mentón en el perfil. Si sus dientes cierran bien y el único problema es que el mentón queda retraído o poco definido, la respuesta está en las técnicas que se describen aquí. Si además hay una alteración del cierre, la valoración toma otro rumbo.

Para quién está indicada la mentoplastia y para quién no

Lo que tienen en común los buenos candidatos es que su problema encaja con la técnica adecuada. No a todo el mundo le sirve el mismo procedimiento.

La cirugía de la punta del mentón suele plantearse en situaciones como estas:

  • Personas con la punta del mentón retraída de perfil (retrogenia) y una transición cara-cuello poco definida.
  • Pacientes con un mentón demasiado prominente hacia delante o hacia abajo, que alarga visualmente la cara.
  • Personas con una ligera desviación o asimetría en la punta del mentón.
  • Quienes desean mejorar el equilibrio del perfil como conjunto junto con una rinoplastia (perfiloplastia).

En otros casos, en cambio, o bien se pospone el procedimiento o bien se recomienda un camino distinto:

  • Personas con el cierre dental alterado: corregir la punta del mentón mejora el aspecto, pero no resuelve el problema de mordida de fondo. En este grupo la prioridad suele ser la valoración de ortodoncia y cirugía ortognática.
  • Jóvenes que aún no han completado su desarrollo: como el hueso maxilar sigue creciendo, los procedimientos permanentes sobre el hueso suelen reservarse para la edad adulta.
  • Diabetes no controlada, trastornos graves de la coagulación o enfermedades cardiopulmonares que contraindiquen la cirugía.
  • Personas con una infección activa de encías o de la raíz dental: por el riesgo de infección en las incisiones intraorales, primero se pide tratar ese problema.
  • Personas con expectativas poco realistas: la mentoplastia equilibra las proporciones faciales; no promete una cara distinta. Quien lo sabe de antemano suele quedar más satisfecho con el proceso.

Esta enumeración no es una lista cerrada de exclusiones. Cada punto se valora en la consulta junto con toda la historia médica y dental del paciente.

Consulta y planificación: donde se toma la decisión

La fase más decisiva de la mentoplastia es leer el mentón dentro del conjunto de la cara, no de forma aislada. Porque la punta del mentón no puede pensarse al margen de sus vecinos.

En la primera consulta el médico valora primero el perfil: las proporciones entre frente, nariz, labios y mentón, la altura del tercio inferior de la cara y cuánto queda el mentón por detrás o por delante del plano labial. Después explora el interior de la boca; revisa cómo cierran los dientes y si existe algún problema en la articulación mandibular. Porque a veces el mentón parece “retraído” no por la pequeñez de su punta, sino por la retrusión de toda la mandíbula inferior, y la solución de una y otra es completamente distinta.

En la mayoría de los casos se solicita una radiografía (cefalometría) o, cuando hace falta, una tomografía para ver con claridad el mentón y los huesos faciales. Sobre esas imágenes puede planificarse al milímetro cuánto se avanzará o reducirá la punta del mentón. La simulación por ordenador es una herramienta útil de comunicación, para asegurarse de que paciente y médico hablan del mismo objetivo; pero la imagen de la pantalla es una previsión, no un compromiso. El tejido vivo no siempre se ajusta al contorno que dibuja el programa.

Un punto merece atención especial: la mentoplastia se comenta a menudo en la misma mesa de planificación que la rinoplastia. Un mentón retraído hace parecer la nariz más grande; un mentón adelantado puede equilibrar el perfil más que la propia cirugía nasal por sí sola. Por eso el médico puede plantear esta valoración aunque su motivo de consulta sea únicamente la nariz.

Una vez tomada la decisión empieza la preparación práctica:

  • La aspirina y otros anticoagulantes, y algunos suplementos (omega-3, ginkgo, comprimidos de ajo), se suspenden según el calendario que indique el médico, por lo general 1 o 2 semanas antes. Informe sin omisiones de todos los medicamentos y suplementos que toma.
  • Como el tabaco altera la irrigación de los tejidos, conviene dejarlo al menos 2 o 3 semanas antes y no fumar durante la recuperación.
  • Si se va a realizar una incisión intraoral, se pide una buena salud dental y de las encías; si hace falta, se le derivará antes al dentista.
  • En los procedimientos con anestesia general se mantiene un ayuno de las últimas 6 a 8 horas; el tiempo exacto lo indica el equipo de anestesia.

Opciones técnicas: del relleno a la cirugía del hueso

La pregunta “¿qué técnica es mejor?” no tiene una única respuesta correcta. La técnica adecuada se decide según cuánto y en qué dirección debe cambiar su mentón. A continuación describimos los cuatro abordajes principales con sus límites reales.

Relleno de mentón (sin cirugía)

El relleno de ácido hialurónico se inyecta en la punta del mentón y le aporta una proyección y una definición temporales. Puede ser un punto de partida razonable para quien tiene una ligera retrusión, no está aún preparado para la cirugía o “quiere ver antes el resultado”. El procedimiento dura unos minutos y no requiere un periodo de recuperación importante.

Conviene conocer bien sus límites: el relleno añade volumen al mentón, pero no modifica la estructura ósea. No corrige por sí solo una retrusión o una asimetría marcadas, y en ningún caso reduce un mentón grande. Su efecto tampoco es permanente: según el producto empleado, suele reabsorberse en 9 a 18 meses, y si no se repite el procedimiento el mentón vuelve a su aspecto anterior. Puede consultar la página correspondiente para información general sobre los materiales de relleno y sus zonas de aplicación.

Implante de mentón (prótesis / silicona)

Una de las vías quirúrgicas más empleadas para adelantar de forma permanente un mentón retraído es colocar un implante de forma anatómica (habitualmente silicona o un material biocompatible como el medpor) por delante del hueso de la punta del mentón. El implante suele asentarse sobre el hueso a través de una incisión hecha en el surco gingival, en la cara interna del labio inferior; en algunos casos se prefiere una pequeña incisión bajo el mentón.

Como aumenta la proyección de la punta del mentón, el implante marca la transición cara-cuello y corrige el perfil apagado que produce un mentón retraído. Esto puede mejorar también la percepción en el perfil de la plenitud bajo el mentón (lo que popularmente se llama “papada”), porque una punta del mentón más definida deja ver con mayor claridad el ángulo cervicomentoniano. El procedimiento es relativamente corto y no exige cortar hueso. A cambio, el implante es un cuerpo extraño: en raras ocasiones puede desplazarse, infectarse o, a largo plazo, provocar una ligera reabsorción del hueso subyacente. En esos casos puede ser necesario retirarlo o sustituirlo.

Osteotomía de avance (deslizante) — genioplastia deslizante

En esta técnica no se emplea ningún material extraño: el hueso de la punta del mentón se separa como un bloque mediante una incisión intraoral, se desplaza en la dirección deseada (adelante, atrás, arriba, abajo o hacia un lado) y se fija en su nueva posición con placas y tornillos pequeños. Al usarse el propio hueso del paciente, no existen los riesgos asociados al implante, como el desplazamiento o la reacción a cuerpo extraño.

La osteotomía deslizante es una opción potente cuando hace falta corregir varias direcciones a la vez, no solo el avance: por ejemplo, en pacientes cuyo mentón está a la vez retraído y alargado hacia abajo, o con una asimetría marcada. Técnicamente es una cirugía más amplia que el implante y su recuperación puede llevar algo más de tiempo. Es la anatomía la que decide en qué paciente conviene el implante y en cuál la osteotomía.

Reducción de la punta del mentón (limado / resección)

En pacientes con la punta del mentón demasiado prominente, grande hacia delante o hacia abajo, el objetivo es el contrario: reducir el mentón. Esto se hace limando el hueso de la punta con instrumentos específicos o retirando un fragmento óseo y remodelándolo. Así, un mentón largo o proyectado se vuelve más proporcionado con el resto de la cara. Para que el resultado se vea armonioso, a veces conviene planificarlo junto con otros procedimientos de la nariz o del tercio inferior facial.

Característica Relleno de mentón Implante de mentón Osteotomía deslizante Reducción de mentón
Naturaleza Sin cirugía, con aguja Quirúrgica, se añade material Quirúrgica, hueso propio Quirúrgica, se retira hueso
Anestesia Local Habitualmente general/sedación General General
Durabilidad Temporal (9-18 meses) De larga duración Permanente Permanente
Para qué es adecuada Retrusión leve, prueba Punta del mentón retraída Corrección multidireccional, asimetría Mentón prominente/grande
Riesgo de cuerpo extraño No Sí (implante) No No
Carga de recuperación Muy leve Media Media-marcada Media

Cómo transcurre el día del procedimiento

El relleno de mentón se realiza en régimen ambulatorio, con anestesia local y en cuestión de minutos, y el paciente vuelve el mismo día a su vida normal; el resto de este apartado se refiere a los procedimientos quirúrgicos.

La mentoplastia quirúrgica se realiza en el entorno hospitalario. La colocación del implante es posible en algunos casos con anestesia local y sedación, mientras que la osteotomía deslizante y la reducción suelen llevarse a cabo bajo anestesia general. La decisión se toma junto con el equipo de anestesia.

En la mayoría de los procedimientos la incisión se hace por dentro de la boca, en el surco gingival de la cara interna del labio inferior, de modo que no se espera una cicatriz visible desde fuera. En algunos casos de implante puede preferirse una pequeña incisión oculta en el pliegue cutáneo bajo el mentón. La duración varía según el alcance: colocar un implante suele completarse en menos de una hora, mientras que una osteotomía deslizante puede llegar a 1 o 2 horas.

Al terminar puede aplicarse un vendaje de soporte o una banda facial sobre la zona del mentón. En las primeras horas es normal notar plenitud, adormecimiento y una ligera tensión alrededor del mentón. Una parte de los pacientes recibe el alta el mismo día y otra tras una noche de observación.

Recuperación semana a semana

La velocidad de recuperación varía de una persona a otra y según la técnica empleada; el calendario siguiente refleja la evolución media que se observa en la mayoría de los pacientes tras una mentoplastia quirúrgica. La recuperación de un relleno es mucho más corta: se limita a una ligera hinchazón durante unos días y, en raras ocasiones, algún hematoma.

Primeras 72 horas: es el periodo en que la hinchazón y los hematomas son más llamativos; se espera edema en el mentón, el labio inferior y a veces la parte alta del cuello. En los primeros días, mantener la cabeza elevada (con dos almohadas o levantando el cabecero) ayuda a reducir el edema. Se aplican compresas frías con la frecuencia que indique su médico; el hielo nunca se pone en contacto directo con la piel. El dolor suele poder controlarse con analgésicos sencillos; la mayoría de los pacientes se queja más de la sensación de tensión y adormecimiento que del dolor en sí.

Días 4 a 7: la parte más visible de la hinchazón empieza a ceder y los hematomas amarillean y se aclaran. Si hay incisión intraoral, los puntos suelen ser reabsorbibles; si el médico lo considera, los retira en una revisión. En este periodo la mayoría vuelve al trabajo de oficina y a su vida social, aunque el mentón aún pueda verse hinchado: eso es una foto del proceso, no del resultado.

Semanas 2 a 4: gran parte de la hinchazón remite y la línea del perfil vuelve a ser reconocible. El adormecimiento del labio inferior y de la punta del mentón puede persistir en este periodo; como la recuperación del tejido nervioso lleva tiempo, la sensibilidad suele restablecerse a lo largo de semanas o meses. Suele poder iniciarse una caminata suave en esta fase; aún se evitan el esfuerzo intenso, el entrenamiento de fuerza y los deportes con riesgo de golpe.

Meses 1 a 3: cuando baja también la capa fina del edema, los contornos del mentón se definen. A los deportes sin contacto suele volverse hacia la semana 4 a 6, y a las actividades con riesgo de golpe (fútbol, baloncesto, deportes de contacto) con el visto bueno del médico y no antes de 6 a 8 semanas. En los procedimientos sobre el hueso, la consolidación completa del mentón puede llevar más tiempo, por lo que este plazo se establece de forma individual.

Meses 3 a 6: se resuelve el último edema de la punta del mentón, el resultado madura y los cambios de sensibilidad vuelven en gran medida a la normalidad. La valoración final suele hacerse en este periodo.

La alimentación es una duda frecuente en esta etapa. Sobre todo tras una incisión intraoral o un procedimiento óseo, en los primeros días se prefieren alimentos blandos y templados (sopa, puré, yogur) y se evitan los muy calientes, muy duros o que exijan masticar mucho. La higiene bucal es clave en este periodo; el médico suele recomendar un cepillado suave y un colutorio antiséptico. Cuándo volverá por completo a su alimentación habitual lo determina su médico según la localización de la incisión y el alcance del procedimiento.

Riesgos y posibles complicaciones

Como toda intervención quirúrgica, la mentoplastia tiene riesgos, y conocerlos es la condición previa para decidir con criterio. Los riesgos son infrecuentes, pero no son nulos.

Los que pueden aparecer de forma precoz: hinchazón y hematomas (esperables y transitorios), sangrado, infección en la zona de la incisión intraoral (cuyo riesgo se reduce con las normas de higiene y, si hace falta, antibióticos) y náuseas asociadas a la anestesia general.

Los que pueden aparecer de forma tardía:

  • Cambios de sensibilidad: el nervio que inerva la punta del mentón y el labio inferior (nervio mentoniano) discurre cerca de la zona de incisión. Tras el procedimiento es frecuente un adormecimiento temporal en esa zona, que suele resolverse en semanas o meses; la pérdida de sensibilidad permanente es rara, pero posible.
  • Asimetría: al bajar la hinchazón pueden notarse pequeñas irregularidades; una parte se suaviza con el tiempo y, en raras ocasiones, puede requerir un retoque.
  • Riesgos propios del implante: en los casos con implante puede haber desplazamiento (migración), un contorno distinto del esperado, infección o, a largo plazo, una ligera reabsorción del hueso subyacente. En esas situaciones puede plantearse retirar o sustituir el implante.
  • Problemas de hueso y de fijación: en los casos de osteotomía puede darse, rara vez, un retraso en la consolidación ósea o molestias por el material de fijación (placas y tornillos).
  • Cicatriz: en las incisiones intraorales no se espera una cicatriz visible desde fuera; en los casos con incisión submentoniana puede quedar una cicatriz fina, que por lo general se atenúa con el tiempo. La cicatrización varía de una persona a otra y, si hace falta, puede abordarse.

Ante estos signos, contacte con su médico sin esperar: sangrado que no cede, fiebre por encima de 38 °C, dolor que aumenta de forma progresiva o hinchazón súbita de un solo lado, o secreción maloliente por la zona de la incisión.

Los riesgos pueden asustar, pero la gran mayoría son infrecuentes, previsibles y manejables. Una selección adecuada del paciente, un equipo con experiencia y el seguimiento de las indicaciones reducen las probabilidades de forma notable, aunque no las eliminan. Por eso cada decisión debe apoyarse en la exploración y en la valoración del médico.

¿Es permanente el resultado? Qué ocurre a largo plazo

La respuesta depende en gran medida de la técnica elegida.

El relleno es una solución temporal; su efecto disminuye al reabsorberse y, si no se repite el procedimiento, el mentón vuelve a su estado anterior.

Los procedimientos sobre el hueso (osteotomía deslizante, reducción) son estructurales y de larga duración; como el propio hueso de la punta del mentón consolida en su nueva posición, el resultado se considera permanente.

Los implantes se diseñan para permanecer y en la mayoría de los pacientes se mantienen años sin problemas. Aún así, un implante no es garantía de que nunca vaya a dar ningún problema; en raras ocasiones puede requerir retirarse o sustituirse por causas como desplazamiento, infección o reabsorción ósea. Conocer esta posibilidad de antemano forma parte de construir una expectativa realista.

Incluso con las técnicas permanentes, el mentón es parte de una estructura viva. Con los años, la laxitud de la piel, los cambios en el tejido graso y el envejecimiento facial general pueden modificar la percepción de la línea del mentón y del cuello. No es que “el procedimiento se estropee”, sino que forma parte del proceso natural y se valora dentro del conjunto del envejecimiento facial; quien tenga interés encontrará detalles en la página correspondiente.

Las formas de mantener el resultado a largo plazo son sencillas: proteger el mentón de los golpes en los primeros meses, cuidar la salud bucodental, no faltar a las revisiones y mantenerse alejado del tabaco.

Preguntas frecuentes sobre Cirugía estética de mentón

El relleno es un procedimiento temporal que se aplica con aguja; añade volumen al mentón pero no cambia la estructura ósea y suele reabsorberse en 9 a 18 meses. La mentoplastia quirúrgica (implante o procedimiento óseo) ofrece una corrección estructural y duradera; una retrusión marcada, una asimetría o un mentón grande solo pueden corregirse con cirugía. El relleno es adecuado para correcciones leves y para quien “quiere ver antes el resultado”; la cirugía, para quien busca un resultado permanente.
Los implantes se diseñan para permanecer y en la mayoría de los pacientes se mantienen años sin problemas. Sin embargo, no puede garantizarse que nunca vayan a dar ningún problema; en raras ocasiones pueden requerir retirarse o sustituirse por desplazamiento, infección o reabsorción del hueso subyacente. En la osteotomía deslizante, al usarse el propio hueso, no existen estos riesgos de cuerpo extraño.
La parte más visible de la hinchazón empieza a ceder en la primera semana y gran parte remite entre la semana 2 y la 4. La resolución completa del edema fino de la punta del mentón y la maduración del resultado suelen llevar de 3 a 6 meses. Tras un relleno, la hinchazón es mucho más leve y baja en unos días.
En la mayoría de los procedimientos la incisión se hace por dentro de la boca, en la cara interna del labio inferior, y no se espera una cicatriz visible desde fuera. En algunos casos de implante puede preferirse una pequeña incisión oculta en el pliegue cutáneo bajo el mentón; esa cicatriz por lo general se atenúa con el tiempo. La cicatrización varía de una persona a otra.
Sobre todo tras una incisión intraoral o un procedimiento óseo, en los primeros días se prefieren alimentos blandos y templados (sopa, puré, yogur) y se evitan los muy calientes, duros o que exijan masticar mucho. La higiene bucal es muy importante en esta etapa y el médico suele recomendar un cepillado suave y un colutorio antiséptico. El plazo para volver a la alimentación normal lo determina el médico según el alcance del procedimiento.
Sí. Como la nariz y el mentón se influyen directamente en el equilibrio del perfil, a menudo se valoran en el mismo plan; a esto se le llama perfiloplastia. Un mentón retraído puede hacer parecer la nariz más grande, y adelantar el mentón puede equilibrar el perfil más que la cirugía nasal por sí sola. Si ambos procedimientos pueden realizarse a la vez se decide en la consulta, valorando el estado general de salud y el tiempo quirúrgico.
Los procedimientos permanentes sobre el hueso suelen realizarse en la edad adulta, cuando ha terminado el desarrollo del mentón; por eso en jóvenes suele posponerse. El límite superior tiene más que ver con el estado general de salud que con la edad cronológica; en pacientes de edad avanzada con las enfermedades crónicas controladas también puede realizarse en condiciones adecuadas.
Adelantar una punta del mentón retraída marca más el ángulo cervicomentoniano, por lo que puede mejorar la percepción en el perfil de la plenitud bajo el mentón. Sin embargo, una “papada” cuya causa real sea la acumulación de grasa o la laxitud de la piel puede no resolverse del todo solo con un procedimiento sobre el mentón; en ese caso puede hacer falta una valoración adicional del tercio inferior y del cuello.
En la cirugía de la punta del mentón el objetivo es únicamente corregir el contorno externo del mentón; no se toca el cierre dental ni la función masticatoria. La incisión se planifica por debajo de las raíces dentales. Si además hay un problema en el cierre dental, eso corresponde a otro procedimiento (la cirugía ortognática) y se valora aparte.
Tras un relleno puede volverse el mismo día. Después de los procedimientos quirúrgicos, quienes trabajan en oficina suelen reincorporarse en 5 a 7 días; en ese periodo el mentón aún puede verse algo hinchado. En trabajos con esfuerzo físico y en los procedimientos sobre el hueso, el plazo es más largo.
No exactamente. Los procedimientos de esta página se centran en corregir la posición de la punta del mentón en el perfil. Las técnicas para marcar el ángulo mandibular y toda la línea de la mandíbula (como el contorno con relleno o los implantes de ángulo) son un tema aparte y requieren otra planificación; cuál le conviene lo determina la consulta. La información de esta página es de carácter general y no sustituye a la exploración médica. La decisión sobre una mentoplastia solo puede tomarse tras una valoración presencial, considerando en conjunto sus proporciones faciales, su cierre dental, su historia médica y sus expectativas.

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