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Injerto de barba

11.07.2026 11.07.2026 Prof. Dr. Hayati AKBAŞ 21 min de lectura
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Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Autor
Prof. Dr. Hayati AKBAŞ
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Prof. Dr. Hayati AKBAŞ tiene muchos estudios científicos, artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales, y muchos estudios científicos se presentan en congresos nacionales...

Para muchos hombres la barba dejó hace tiempo de ser un simple detalle que se afeita cada mañana y pasó a enmarcar el rostro. Sin embargo, no todas las mejillas se pueblan con la misma densidad. Hay quien tiene el mentón lleno y las mejillas despobladas; quien nunca ha visto asentarse la línea de las patillas desde la adolescencia; y quien, por una cicatriz antigua, una quemadura o un procedimiento previo, ha perdido de forma permanente una parte de la barba. Cada vez que uno repara en ese vacío frente al espejo, la pregunta que aparece es siempre la misma: ¿se puede rellenar esa zona y, si se rellena, tendrá un aspecto natural?

La respuesta breve, en la mayoría de los candidatos adecuados, es que sí; pero detrás de ese "sí" hay un proceso más técnico de lo que suele imaginarse. El injerto de barba parte de la misma lógica de trasplante folicular que el injerto capilar: se extraen folículos resistentes a la caída de la zona de la nuca y se trasladan a las áreas donde la barba es escasa. Ahora bien, los ángulos de salida en el rostro, la necesidad de trabajar con folículos de una sola raíz y el hecho de que la recuperación transcurra en una zona visible convierten el injerto de barba en un capítulo propio, con reglas específicas.

En esta página abordamos el injerto de barba en el orden en que suele preguntarlo un paciente: qué es un injerto, cuántos folículos hacen falta, qué diferencia real hay entre FUE y DHI, cuándo crece la barba trasplantada, cuándo se hace el primer afeitado y si el resultado se mantiene. La intención no es acelerar tu decisión, sino que llegues a la consulta con las preguntas adecuadas.

Sakal Ekimi - Doç. Dr. Hayati Akbaş Yönetiminde

¿Qué es el injerto de barba?

El injerto de barba consiste en extraer folículos de una zona donde el propio cabello es abundante (el área donante, normalmente la nuca) y trasplantarlos uno a uno a las regiones del rostro donde la barba es escasa o no llega a salir. No se crea vello nuevo: se traslada al rostro un folículo ya existente y resistente a la caída. Por eso el procedimiento no consiste, biológicamente, en "crear de la nada", sino en "colocar en el lugar correcto lo que ya se tiene".

Como los folículos proceden de la nuca, al principio conservan el carácter del cabello: salen finos y suaves. Con el tiempo, y con la contribución de un afeitado regular, en la mayoría de los pacientes tienden a engrosarse y a adquirir una textura más recia, próxima a la del vello de la barba. Hasta que esa transformación se completa hace falta paciencia; la imagen de los primeros meses no refleja el resultado definitivo.

El concepto de injerto: por qué la "raíz única" es clave en la barba

Un injerto no es un pelo suelto, sino una pequeña unidad de tejido que contiene entre una y varias raíces. En el injerto capilar pueden preferirse injertos de varias raíces para aportar volumen, pero en la barba la situación es distinta. La mayor parte de una barba natural crece pelo a pelo; usar injertos de varias raíces, sobre todo en el borde anterior, en la línea de la mejilla y en el filo de las patillas, produce un aspecto artificial, en "mechones".

Por eso, en el injerto de barba los injertos suelen separarse en unidades de una sola raíz. Esto hace que el procedimiento sea más fino, más lento y más dependiente de la experiencia del equipo que un injerto capilar. Más que la pregunta "¿cuántos injertos se han puesto?", lo que determina la naturalidad del resultado es "¿en qué zona, con qué ángulo y con una o varias raíces se ha injertado?".

El área donante: la verdadera fuente del procedimiento

En el injerto de barba, la zona donante que más se utiliza es la nuca; sus folículos son, en gran medida y por genética, resistentes a la DHT, la hormona responsable de la calvicie de patrón masculino. En algunos pacientes también puede valorarse como donante el vello ya existente en el cuello, bajo el mentón. Cuánto se usa de cada donante se planifica según el grosor del folículo y el carácter de la zona de destino en el rostro.

El área donante no es ilimitada. Cada injerto que se emplea hoy se descuenta de una reserva que quizá haga falta más adelante para una segunda sesión o para otra zona. Una buena planificación no se limita a cubrir el vacío actual: reparte la capacidad donante teniendo en cuenta también las necesidades futuras.

El mismo principio de trasplante folicular se aplica en distintas regiones del rostro y del cuero cabelludo, adaptando en cada caso los cálculos de ángulo y densidad.

¿Cómo se realiza el injerto de barba?

El proceso avanza, a grandes rasgos, en cuatro fases y se completa en un mismo día, bajo anestesia local:

  1. Planificación y diseño. Según las proporciones del rostro, la línea de barba existente y las preferencias, se definen los límites y la densidad de la zona a injertar. Es la fase más determinante del procedimiento.
  2. Extracción de injertos del área donante. Se rasura y se anestesia la nuca (o el cuello, si se considera apropiado); los folículos se extraen uno a uno con micromotor.
  3. Separación de los injertos. Los injertos extraídos se mantienen en una solución especial y se separan, bajo microscopio o lupa, en unidades mayoritariamente de una sola raíz.
  4. Implantación en el rostro. Se anestesia la zona de la barba; según la técnica, primero se abren los canales y luego se coloca el injerto, o bien se implanta en un solo gesto con un implantador tipo pluma. El ángulo de salida del pelo se decide en esta fase.

De todas estas fases, el paso que más determina la naturalidad del resultado es el ajuste del ángulo y la dirección. El vello de la barba sale hacia abajo y hacia fuera, con un ángulo muy cerrado respecto a la piel; si no se reproduce ese ángulo, el vello injertado queda de punta y afeitarse se vuelve difícil. Por eso el injerto de barba depende menos del número de injertos que de la disciplina del equipo con los ángulos.

¿Cómo se determina el número de injertos según la zona?

La pregunta "¿cuántos injertos hacen falta?" no tiene una respuesta única, porque el injerto de barba no busca cubrir todo el rostro, sino, casi siempre, zonas concretas. Los siguientes rangos son valores medios de uso frecuente en la literatura y en la práctica clínica, y varían de forma notable de una persona a otra:

  • Patillas (lateral del rostro): aproximadamente 200-300 injertos (por lado)
  • Bigote: aproximadamente 350-500 injertos
  • Perilla / zona del mentón: aproximadamente 600-700 injertos
  • Barba de mejilla: aproximadamente 300-700 injertos (según la amplitud de la zona)
  • Barba completa (sin barba previa / lampiño): por lo general, un rango de 1.500-3.000 injertos

Estas cifras no son un menú, sino un marco de partida. La necesidad real de injertos se concreta en la consulta según la amplitud del vacío, la densidad de la barba vecina, el grosor del vello y la densidad que se busca. En pérdidas parciales, el objetivo es que la zona injertada quede en armonía con la densidad de la barba que ya existe alrededor; por eso, a veces, con pocos injertos se logra una mejora clara.

¿Quién es buen candidato y quién no?

El primer paso al plantearse un injerto de barba no es "qué técnica", sino "¿soy yo un candidato adecuado?". La idoneidad se decide valorando en conjunto la causa del vacío de barba, la capacidad del área donante, la edad, el estado general de salud y el realismo de las expectativas.

El perfil de candidato adecuado suele ser este:

  • Personas con escasez o vacío congénito en mejilla, mentón o patillas y con área donante suficiente
  • Quienes han sufrido una pérdida localizada de barba por una cicatriz, una quemadura, una marca de cirugía o un procedimiento previo
  • Personas cuya línea de barba nunca se ha asentado, incluidos los llamados lampiños, sin barba alguna
  • Quienes han completado en gran medida el desarrollo hormonal que permite la salida de la barba (por lo general, a partir de comienzos de los veinte años)

En cambio, en algunas situaciones el procedimiento se aplaza o no se recomienda. Si la escasez de barba se debe a una enfermedad cutánea activa (psoriasis en brote, eczema, foliculitis que afecta al rostro), primero hay que tratar ese cuadro. Si la causa de la zona sin barba es una pérdida de vello localizada de origen inmunitario (alopecia areata), el procedimiento puede no ser apropiado mientras la enfermedad está activa, ya que los folículos injertados también pueden verse afectados. La diabetes no controlada y las enfermedades que alteran la cicatrización, los trastornos de la coagulación, el uso de anticoagulantes que no puede interrumpirse, una tendencia marcada a los queloides (exceso de tejido cicatricial) y un área donante insuficiente son las principales situaciones en las que el médico aplazará el procedimiento o no lo considerará indicado. Las expectativas poco realistas entran también en este apartado: ante un paciente que desea una barba mucho más densa de lo que permite su capacidad donante, el enfoque correcto no es forzar el procedimiento, sino hablar de la expectativa en la consulta.

Conviene decirlo con claridad: la decisión sobre la idoneidad no se toma con estas listas, sino con la exploración y, si se considera necesario, con pruebas. De dos pacientes de la misma edad, uno puede ser buen candidato y el otro no.

Consulta y planificación: la mitad del resultado natural se decide en el diseño

Un buen injerto de barba empieza, en realidad, sobre el papel, con un lápiz. En la consulta suele hacerse lo siguiente:

Se investiga la causa del vacío de barba. Una escasez congénita y una pérdida desarrollada más tarde no son lo mismo; según la causa cambian la planificación y, si hace falta, el tratamiento previo. El área donante se examina con dermatoscopio; se valoran la densidad real de la nuca, el grosor del vello y la salud del cuero cabelludo para determinar cuántos injertos pueden extraerse con seguridad.

La línea de barba y la simetría se diseñan a la vez. La línea media del rostro, la posición de la punta del mentón, dónde termina la barba de la mejilla y las transiciones entre patillas y bigote son decisiones milimétricas. Ese diseño se te muestra en el espejo; no se pasa al procedimiento sin tu aprobación. Y es que la barba, a diferencia del cabello, ocupa el centro del rostro y su simetría se percibe con facilidad; incluso una asimetría de pocos milímetros salta a la vista.

Si se considera necesario, se solicitan análisis de sangre. Por la seguridad del procedimiento, los parámetros de coagulación y el cribado de enfermedades infecciosas pueden formar parte de la rutina preoperatoria. El ángulo de salida del vello y la distribución de injertos de una o varias raíces también se planifican en esta fase. Un buen plan no busca tapar el vacío de hoy, sino conseguir una barba que resulte natural tanto afeitada como dejada crecer.

Opciones técnicas: FUE y DHI

En el injerto de barba, igual que en el capilar, se habla mucho del nombre de las técnicas; pero suele pasarse por alto un detalle importante. FUE y DHI no son dos cirugías rivales. FUE es un método de extracción de injertos; DHI es, sobre todo, un método de colocación. Ambos extraen los injertos uno a uno del área donante con micromotor; el punto en que se separan es cómo se coloca el injerto en el rostro.

FUE (extracción de unidades foliculares)

En la FUE, los folículos se recogen uno a uno de la nuca con un micromotor provisto de finas puntas cilíndricas (punch). No hay incisión ni sutura. Los injertos extraídos se mantienen en solución; después se abren canales con puntas finas en la zona de la barba y los injertos se colocan en esos canales. Como la apertura de canales define el ángulo y la dirección de salida del vello, es uno de los pasos más críticos para la naturalidad de la barba.

Tras la cicatrización del área donante suelen quedar marcas puntiformes que, al crecer el cabello, no se espera que resulten visibles en la mayoría de los pacientes. No sería correcto afirmar que "no queda ninguna marca"; lo exacto es decir que no se espera que las marcas se vuelvan aparentes.

DHI (implantación directa / técnica de la pluma Choi)

En la DHI, los injertos también se recogen con el método FUE; la diferencia está en la colocación. No se abren canales por adelantado. El injerto se carga en un implantador con forma de pluma que lleva una fina aguja en la punta (la pluma Choi), y la apertura del canal y la colocación se hacen en un solo gesto. Este enfoque tiene dos ventajas prácticas en la barba: como el tamaño del canal coincide exactamente con el del injerto, puede hacerse una implantación densa y controlada; y, además, puede injertarse entre la barba ya existente manteniendo más bajo el riesgo de dañar los folículos vecinos. Por eso la DHI se prefiere a menudo para densificar zonas escasas y para añadir vello dentro de una barba ya presente.

Por otro lado, la DHI suele avanzar más despacio por sesión y es muy sensible a la experiencia del equipo. Cuál de las dos técnicas es más adecuada para ti no sale de una lista de preferencias, sino de los hallazgos de la exploración; en muchos casos se combina la lógica de ambos enfoques.

Tabla comparativa

Característica FUE DHI
Extracción de injertos Uno a uno con micromotor Uno a uno con micromotor (igual que FUE)
Colocación Primero se abre el canal, luego se coloca el injerto Apertura de canal y colocación en un solo gesto con la pluma Choi
Implantación densa Posible Ventajosa por la coincidencia canal-injerto
Añadir dentro de barba existente Posible, requiere cuidado Menor riesgo de dañar el vello vecino
Marcas del área donante Puntiformes; no se espera que sean visibles en la mayoría Igual que FUE
Velocidad del procedimiento Relativamente más rápido Relativamente más lento
Escenario típico apropiado Vacíos amplios, crear una barba completa Densificar zonas ralas, añadir dentro de barba existente

Los valores de la tabla son tendencias medias; varían según la estructura del vello de cada persona, la amplitud del vacío y la forma de trabajar del equipo.

¿Cómo transcurre el día del procedimiento?

El injerto de barba es un procedimiento médico que, por seguridad de la esterilidad y de la anestesia, debe realizarse en un centro equipado y bajo responsabilidad de un médico. Un día promedio transcurre así:

Por la mañana se empieza con la revisión final del diseño. La línea de barba se repasa una última vez en el espejo, junto contigo; es el momento en que la última palabra es tuya, así que expresa tu opinión sin reparos. A continuación se rasura el área donante (la nuca) y se aplica la anestesia local. Las inyecciones de anestesia son la parte más molesta que se percibe; duran unos minutos y, después, la zona se adormece. No puede decirse que "no haya ningún dolor"; sin embargo, la mayoría de los pacientes recuerda el día más por su duración que por el dolor.

La fase de extracción de injertos dura unas horas según su número. Después puede hacerse una breve pausa mientras se separan los injertos en unidades de una sola raíz. A continuación se anestesia la zona de la barba y, según la técnica, se pasa a la apertura de canales y colocación o a la implantación con implantador. Por el fino trabajo de ángulos en el rostro, el injerto de barba suele durar más que un injerto capilar con un número de injertos similar; el tiempo total suele ir de unas horas a una jornada laboral.

Al final del día se venda el área donante; la zona de la barba suele dejarse al descubierto. Se te explican por escrito los medicamentos que vas a usar, la posición para dormir la primera noche, la cita de lavado y el calendario de afeitado y lavado facial. El mismo día vuelves a casa.

Calendario de recuperación semana a semana

La recuperación varía de una persona a otra; el calendario siguiente refleja el curso medio que se observa en la mayoría de los pacientes. La diferencia del injerto de barba respecto al capilar es que la recuperación transcurre en una zona visible como el rostro; saberlo de antemano te permite organizar tus planes sociales en consecuencia.

Primeras 24-48 horas: en la zona injertada aparecen enrojecimiento en forma de pequeños puntos y minúsculas costras de sangre coagulada. La zona no se toca ni se frota bajo ningún concepto. Es la etapa más delicada, porque los injertos todavía están fijándose en su sitio.

Días 2-3: el primer lavado facial suele hacerse en este intervalo, casi siempre en el centro y acompañado por el equipo, o con la suave técnica de espuma que se te explique. El momento exacto y el método los determina la indicación de tu médico; un lavado precoz y brusco puede provocar pérdida de injertos, por lo que es importante respetar este calendario. En las mejillas puede verse un leve enrojecimiento y, rara vez, una hinchazón mínima.

Semana 1: es la fase de formación de costras. Sobre cada injerto se forman pequeñas costras que, con lavados suaves, suelen desprenderse hacia los días 7-10. Hasta que las costras caen no se toca la zona de la barba; si pica, no se rasca. Por este aspecto, muchos pacientes prefieren pasar la primera semana con una vida social más tranquila; la vuelta a un trabajo de oficina es posible en pocos días en la mayoría de los casos.

Semanas 2-4: caída de choque. La mayor parte del vello injertado se cae en este periodo. Esto no significa que el procedimiento haya fracasado; es una parte esperada del proceso. El folículo, cuya nutrición se interrumpió de forma temporal durante el trasplante, entra en fase de reposo y desprende el tallo de vello existente; la raíz en sí permanece viva bajo la piel y se prepara para un nuevo ciclo de crecimiento. En estas semanas la zona de la barba puede parecerse a su aspecto anterior al injerto; saberlo de antemano evita que te inquietes cada vez que te miras al espejo.

Meses 2-3: los nuevos vellos empiezan a salir finos y suaves, como pelusa. La salida no es simultánea; una zona puede definirse antes que otra, y eso es normal.

Meses 4-6: una parte importante del resultado esperado se hace visible. El vello empieza a engrosarse y a acercarse al carácter de la barba.

Meses 8-12: es el periodo en que el resultado se asienta. Con la contribución de un afeitado regular, el vello de la barba se engrosa y se define la densidad definitiva. El aspecto final varía según el grosor del vello de cada persona, la tasa de prendimiento de los injertos y las características del tejido.

Plazos prácticos para la vida diaria

  • Lavado facial: el primer lavado se hace el día que indique tu médico y con la técnica suave descrita; el lavado enérgico y el frotado no se hacen hasta que caen las costras (por lo general, los primeros 10 días).
  • Primer afeitado: el afeitado con cuchilla o máquina en la zona injertada suele aplazarse al menos 3-4 semanas y, para mayor seguridad, muchos médicos lo demoran cerca de un mes. El método y el momento del primer afeitado deben confirmarse siempre con tu médico; un afeitado precoz puede forzar los folículos recién fijados.
  • Deporte y sudoración: como el sudor aumenta el riesgo de infección, el ejercicio intenso y que hace sudar suele aplazarse 3-4 semanas; una caminata ligera puede permitirse antes.
  • Mar, piscina, sauna, baño turco: por el agua salada o clorada, el calor y el vapor, lo habitual es pedir una espera de al menos 4 semanas.
  • Sol directo: en las primeras semanas se recomienda proteger la zona injertada de una exposición solar prolongada.
  • Tabaco y alcohol: el tabaco altera la nutrición del tejido y puede afectar negativamente al prendimiento de los injertos; se pide dejarlo durante un tiempo antes y después del procedimiento. El alcohol no se recomienda mientras se toma la medicación.

Estos plazos son valores medios; tu médico puede ajustarlos según tu velocidad de recuperación.

Riesgos y complicaciones

El injerto de barba es un procedimiento que se realiza bajo anestesia local y con una tasa de complicaciones graves descrita como baja en la literatura; aun así, ninguna intervención está "libre de riesgo", y te recomendamos no tomar una decisión sin leer este apartado.

Situaciones frecuentes que suelen resolverse por sí solas: enrojecimiento temporal en la zona injertada, hinchazón leve, formación de costras, picor y una disminución transitoria de la sensibilidad en las zonas donante e injertada que puede durar días o semanas. En la zona injertada pueden aparecer pequeñas protuberancias parecidas a granos (foliculitis); la mayoría remite con medidas sencillas.

Problemas menos frecuentes: infección, sangrado, vellos encarnados temporales en el pelo recién salido, retraso en la cicatrización y, rara vez, alteraciones de la sensibilidad más prolongadas.

Existe además un grupo de riesgos "no médicos" que es el que más afecta a la satisfacción del paciente: una densidad menor de la esperada, una tasa de prendimiento baja por las características propias del tejido, vellos injertados con un ángulo incorrecto que quedan de punta, una línea de barba diseñada sin simetría y un adelgazamiento del área donante por su uso excesivo. En la barba, estos riesgos visuales se notan más que en el cabello, porque el rostro se ve siempre de frente. El antídoto de este grupo de riesgos no es la tecnología, sino una selección correcta del paciente, una planificación realista y un equipo experto con disciplina en los ángulos.

Si tras el procedimiento notas fiebre, un dolor que va en aumento, un enrojecimiento extenso o supuración, debes llamar a tu centro sin esperar. Una consulta temprana permite manejar la mayoría de los problemas con métodos más sencillos.

Permanencia y largo plazo

Como los folículos extraídos de la nuca son resistentes a la DHT, se espera que el vello de barba injertado se conserve durante muchos años. El folículo trasplantado tiende a mantener, en gran medida, las características genéticas de la zona de la que procede; esta es la base de la lógica a largo plazo del injerto de barba.

Aun así, conviene distinguir algunos puntos. El vello que sale de forma permanente tras la caída de choque no debe confundirse con la imagen transitoria de los primeros meses; el resultado real se valora al final del primer año, cuando el vello se ha engrosado y ha adquirido el carácter de la barba. El vello injertado crece como una barba y requiere afeitado regular; eso forma parte del cuidado normal que cabe esperar de una barba natural. En algunos pacientes puede plantearse una segunda sesión para alcanzar la densidad buscada o para responder a deseos añadidos que surjan después; entre las dos sesiones suele esperarse de unos meses a un año, hasta que el primer resultado se define.

Un buen resultado a largo plazo no se obtiene con un solo procedimiento, sino con una planificación correcta, un proceso de recuperación paciente y un cuidado regular. Cada decisión, en todas las fases, depende de la exploración y de la valoración del médico.

Preguntas frecuentes sobre Injerto de barba

Como los folículos proceden de la nuca y son resistentes a la caída, se espera que el vello de barba injertado se conserve durante muchos años. Al principio el vello sale fino, se engrosa a lo largo del primer año y adquiere el carácter de una barba natural que requiere afeitado regular. No puede darse una garantía absoluta; la tasa de prendimiento y la densidad final varían según las características del tejido de cada persona.
Sí, la caída de choque también es una parte esperada del injerto de barba y suele producirse entre las semanas 2 y 4; la mayor parte del vello injertado se cae, pero los folículos permanecen vivos bajo la piel. El vello nuevo suele empezar a salir a partir de los meses 2-3, se define hacia los meses 4-6 y el resultado se asienta entre los meses 8 y 12.
El primer afeitado suele aplazarse al menos 3-4 semanas; muchos médicos esperan cerca de un mes para mayor seguridad. Un afeitado precoz puede forzar los folículos que todavía se están fijando. Qué método (cuchilla o máquina) y cuándo usarlo debe confirmarse siempre con tu médico.
Los frecuentes son temporales: enrojecimiento, hinchazón leve, costras, picor, disminución transitoria de la sensibilidad y pequeñas protuberancias tipo grano llamadas foliculitis. De forma menos frecuente pueden aparecer infección, sangrado, vellos encarnados y retraso en la cicatrización. Los riesgos visuales (densidad baja, ángulo incorrecto, asimetría) se reducen con una buena planificación y un equipo experto. Ante fiebre, dolor creciente o supuración, acude a tu centro sin esperar.
El primer lavado facial suele hacerse en los días 2-3, con la suave técnica de espuma indicada; el lavado enérgico y el frotado no se hacen hasta que caen las costras (unos 10 días). La formación de costras se resuelve en 7-10 días en la mayoría de los pacientes. La recuperación superficial se completa en unas semanas, mientras que la salida y el engrosamiento del vello son un proceso aparte que dura meses.
En quienes tienen una enfermedad cutánea activa (psoriasis en brote, eczema, foliculitis facial) primero se trata ese cuadro. El procedimiento puede aplazarse o no recomendarse si hay una pérdida de vello localizada de origen inmunitario (alopecia areata) activa, diabetes no controlada, trastornos de la coagulación, uso de anticoagulantes que no puede interrumpirse, tendencia marcada a los queloides o un área donante insuficiente. La decisión definitiva la toma el médico tras la exploración y las pruebas necesarias.
El procedimiento se hace con anestesia local. La parte más molesta son las inyecciones de anestesia; producen una sensación de escozor de unos minutos y, después, la zona se adormece. No puede decirse que "no haya ningún dolor"; sin embargo, en la mayoría de los pacientes no hay dolor apreciable durante el procedimiento y las molestias de los días siguientes se controlan con facilidad mediante analgésicos sencillos.
En ambas técnicas los folículos se recogen uno a uno de la nuca con micromotor. La diferencia está en la colocación: en la FUE primero se abre el canal y luego se coloca el injerto; en la DHI, la apertura del canal y la colocación se hacen en un solo gesto con un implantador llamado pluma Choi. La DHI puede ser ventajosa para densificar zonas ralas y para añadir vello dentro de una barba existente; cuál conviene se decide en la consulta.
Depende de la zona. Como media se usan rangos de 200-300 injertos para las patillas, 350-500 para el bigote, 600-700 para la perilla y 300-700 para la barba de mejilla; en personas sin barba previa, una barba completa puede requerir 1.500-3.000 injertos. La cifra real se concreta en la consulta según la amplitud del vacío, la densidad de la barba vecina y la densidad que se busca.
La naturalidad depende en gran medida de dos cosas: usar los injertos mayoritariamente de una sola raíz e implantar el vello con el ángulo correcto. El vello de la barba sale con un ángulo muy cerrado respecto a la piel, hacia abajo y hacia fuera; cuando se reproduce ese ángulo, la barba injertada se ve en armonía con el vello vecino. Por eso el resultado depende menos del número de injertos que de la disciplina del equipo con los ángulos.
En el área donante recogida con FUE suelen quedar marcas puntiformes que, al crecer el cabello, no se espera que resulten visibles en la mayoría de los pacientes. No es correcto decir que "no queda cicatriz"; lo exacto es que no se espera que las marcas se vuelvan aparentes. En la zona facial injertada, al no usarse suturas, no cabe esperar una cicatriz lineal permanente.
Aunque no hay una regla fija, es más apropiado planificarlo cuando la maduración hormonal que permite el desarrollo de la barba está en gran medida completada (por lo general, a partir de comienzos de los veinte años). Un injerto hecho a una edad muy temprana, antes de saber si la barba se poblará de forma natural, puede resultar después innecesario. La edad y el momento adecuados se valoran en la consulta. Esta página tiene una finalidad informativa general y no sustituye el diagnóstico ni la decisión de tratamiento individuales. Tu idoneidad para un injerto de barba, la elección de la técnica y la planificación del proceso solo pueden determinarse tras la exploración médica.

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